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Artes visuales

Graffiti: crónica sobre cómo pasó de las calles a las galerías

  • Graffiti: crónica sobre cómo pasó de las calles a las galerías

RENÉE MICHEL

Tomado de la página web Guddi

De ser mal visto y de considerarse antiarte, el graffiti ha pasado de las calles a las galerías y los grafiteros a ser íconos de la cultura popular.

El graffiti es una afirmación de lo individual. La idea del graffiti tiene mucho que ver con energía bruta y autenticidad.

Definido por el Acto de Daño Criminal británico de 1977 como “la muestra indiscriminada de una firma, marca o imagen donde el dueño no ha otorgado permiso”, el graffiti consiste en una forma de arte, cuyas manifestaciones han evolucionado a lo largo de diferentes puntos de la historia, a la vez que su existencia se ha encontrado cercanamente interconectada con la del ser humano, desde tiempos anteriores a la escritura.

La siguiente es, pues, una recolección de elementos y eventos insignes que hicieron del graffiti una de las figuras más importantes en la producción artística de las últimas décadas:

Arte rupestre: el graffiti del hombre prehistórico

Considerada una de las expresiones simbólicas más tempranas de las que se tenga registro en la actividad humana, por arte rupestre se entienden aquellos trazos realizados sobre la roca, dentro de cuevas o a la intemperie, a través de técnicas como el grabado y la pintura.

Entre los ejemplos más antiguos de esta forma de expresión figuran las cuevas españolas de Ardales, Maltravieso y La Pasiega, adornadas hace más de sesenta mil años en el pasado por las manos de neandertales, antecesores al homo sapiens moderno que, para entonces, ya se esparcían a lo largo de la Europa prehistórica.

 “Kilroy Was Here”

A la llegada de la Segunda Guerra Mundial, y tras el paso de las tropas aliadas por el continente europeo, se volvió común observar el grabado de un hombre calvo asomándose sobre un muro, con la frase traducida al español como: “Kilroy estuvo aquí”, inscrita alrededor. El cómico gráfico, sencillo de replicar, evidenciaba la presencia de fuerzas amigas en la zona.

Cuenta la leyenda que el diseño viral se haría un lugar incluso dentro de la conferencia de Potsdam celebrada en 1945, cuando un traductor presente en el evento aseguró escuchar a Stalin, el infame dictador soviético, cuestionar a un asistente sobre la identidad de Kilroy, tras ver la inscripción grabada en la pared de un baño privado reservado para los líderes mundiales.

Los sesenta: génesis de una nueva era

Hacia finales de la década de los sesenta, el graffiti comenzó a tomar su forma moderna. Para 1967, después de haber formado la costumbre durante su estadía en un reformatorio para jóvenes, Darryl McCray, también conocido como Cornbread, plasmaba su alias con aerosol por las calles de su nativa Filadelfia.

Pensé: “Si mencionan mi nombre por toda la prisión, mencionarán mi nombre por todas las calles. Y fue exactamente lo que pasó, entre más hablaban, más escribía”.

Expresaría años más tarde sobre la época que marcó el nacimiento del tagging.

Eventualmente, la popularidad de esta forma básica de graffiti, que consiste en representar el nombre del artista, fue legitimada por la publicación de TAKI 183 Spawns Pen Pals, en el New York Times de 1971.

El artículo presentaba a Taki, un neoyorkino de 17 años cuya firma TAKI 183 (una referencia a su primer nombre y dirección de domicilio) inspiró a una ola de imitadores adolescentes en la ciudad a inicios de la década, en medio de la controversia que resultaba del costo de remover el graffiti de las instalaciones y unidades del servicio de transporte público.

Aquellos primeros años de la década serían instrumentales para la estructuración de nuevos estilos como la escritura en burbuja, desarrollada por Phase 2, la cobertura total de vagones de tren, además de la génesis del colectivo United Graffiti Artists, fundado en 1972 por el entonces estudiante de filosofía Hugo Martínez, promotor de uno de los esfuerzos más tempranos por trasladar el graffiti a las galerías de arte.

No obstante, el transcurso del tiempo también evidenciaría la necesidad de la complejización de la forma del arte en la dimensión de sus mensajes. Artistas como George Lee Quiñones se colocarían a la vanguardia, tras los esfuerzos por profundizar en el simbolismo contenido dentro del graffiti.

Según el puertorriqueño:

Quería crear una forma de contar historias en el subterráneo. ¿Por qué no tratar el Movimiento por los derechos civiles? Quería referirme sarcásticamente a la doctrina que estaba siendo lanzada en mi dirección.

Para diciembre de 1979, Lee Quiñones exponía obras pintadas sobre lienzo en la galería Medusa, en Roma, primera exhibición de arte graffiti en Europa. Junto a él, Fab 5 Freddy, Zephyr, Futura 2000, y quizá, con mayor notoriedad, Jean-Michel Basquiat, se abrirían paso por el circuito de las galerías de arte a nivel internacional.

El niño radiante

Después de ganar notoriedad a finales de los setenta como mitad de SAMO, proyecto que emprendió junto a su compañero de secundaria Al Diaz, y que no solo implicaba la presencia de la firma, sino también un mensaje a veces percibido confuso, durante la nueva década Basquiat se haría un nombre como artista en solitario, a la vez que colaboraba con nombres establecidos de la fama de Andy Warhol y Keith Haring.

En 1982, durante uno de los períodos más fructíferos de su carrera, el trabajo del artista era expuesto en galerías de Nueva York, Los Ángeles, Zurich y Kassel. Para el momento de su muerte en 1988, a causa de una sobredosis de heroína, los cuadros de Basquiat se valoraban en varias decenas de miles de dólares.

Siglo XXI: un arte establecido

Con el inicio de un nuevo siglo, y la proliferación de galerías especializadas en arte urbano como la Soze, Fabien Castanier y White Walls, aunada a la popularización de artistas, entre los que figuran Shepard Fairey, Banksy y King Robbo, la profunda infiltración del graffiti en el arte popular es más innegable que nunca.

Muy lejos parecen estar esos días en que el discurso antigraffiti se orientaba exclusivamente a condenarlo como un acto de vandalismo. Aunque dicho debate, necesario para la refutación de prejuicios, aún encuentra cabida en determinados espacios, no queda duda de que la integración del graffiti a la escena artística ha contribuido a la mayor aceptación y reconocimiento del valor que el mismo aporta a la personalidad de los espacios públicos.

El graffiti, como manifestación simbólica de la palabra, es uno de los elementos principales que conforma a la cultura hip hop. Si quiere profundizar más sobre esta en su dimensión musical, puede consultar nuestra selección de pistas de hip hop alternativo.

 

 

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