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Séptimo Arte

Rocky

Este fi lme se convirtió en un enorme éxito de taquilla; recaudando más de $117 millones de dólares, solo en los Estados Unidos.

  • Rocky
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Rienzi Pared Pérez
Santo Domingo

El cine realmente es mágico. En él, confluyen e interactúan de manera simultánea, el arte y el entretenimiento. Partiendo de este último concepto, muchas veces, se comienza con una muy buena película, que deviene en una saga y, poco a poco, se va desvirtuando del concepto original. Sin embargo, a las casas productoras, y en especial los de Hollywood, lo que les interesa es el éxito comercial. Por ello vemos secuelas que a veces creemos que podrían llegar hasta el infinito por las cantidades que se nos presentan, con películas mediocres.

En el año 1976, se estrena una película con un concepto de superación y de persistencia, de bajo presupuesto, y llegó a calar profundamente en la crítica cinematográfica. Ese producto no se detuvo hasta conquistar el Oscar como Mejor Película de ese año, derrotando verdaderas obras maestras como: “Taxi Driver”, “Todos los Hombres del Presidente” y “Network”. Nos estamos refiriendo a “Rocky”, poseedora de un argumento simple, pero con un espíritu de dominio y coraje para obtener el sueño americano.

La puesta en escena recae sobre el director John G. Alvildsen (“Salvad al Tigre”; “Karate Kid”) donde nos narra la búsqueda del triunfo a través de un individuo de clase baja, con espíritu de guerrero, quien busca la oportunidad de pelear con el campeón de los pesos pesados. Ahora bien, ¿cómo entrelazar un peleador no profesional y llevarlo al ring con el campeón? ¿Qué nos lleva a conseguir ese objetivo? Para ello tendrían que darse dos elementos importantes: La fortaleza de poder hacerlo y tener un entrenador, líder o guía que pueda canalizar todo el sentimiento posible para fluir esa adrenalina en su Yo interior, como objetivo para conseguir la meta.

 En un principio, la idea no es la de que Rocky se alce como campeón, sino soportar los 15 rounds y no perder por la vía del knockout. Al final, ambas ideas se consiguen, y aunque pierde la contienda, todo el público entiende que él es el verdadero ganador; porque se han identificado con este hombre humilde, que viene de abajo, y pudo enfrentar las vicisitudes de la vida para conseguir un objetivo. Si él pudo, nosotros también.    

Los puñetazos que le da la vida día a día, posiblemente son más duros de los que recibe en el cuadrilátero; pero solamente podrá vencer por su convicción de seguir hacia adelante. Esta es la esencia de la película, y en cada plano, el director lo realza acompañado siempre de esa banda sonora escrita por Bill Conti, que posibilita el ascenso del espíritu del logro.

 “Rocky” va más allá de una película de boxeo. Es sobre la vida, sobre encontrar satisfacción en un mundo completamente indiferente. Es sobre coraje y honor.

En el momento de su estreno (1976); las películas de principios de los años setenta estaban cargadas de desastres y de calamidades. Ver: “Las aventuras de Poseidón”; “Torre del Infierno”; “Aeropuerto”; “Tiburón”; “Terremoto”; por lo que esta película propuso un bálsamo diferente al tratar la valentía del ser humano para conseguir algo en su vida, máxime cuando venimos de los bajos estratos sociales.

Interesante película que fue decayendo por las cantidades de secuelas que le precedieron; pero no podemos pasar por alto la historia de este boxeador que se ha convertido en un personaje más en la historiografía del cine, comúnmente denominado “Rocky Balboa”.