Listin Diario Logo
19 de octubre 2017, actualizado a las 01:01 a.m.
Mes del Cancer
Suscribete al Listin Diario - News Letter
*
Santo Domingo
Clima Actual23ºC33ºC
Ventana domingo, 10 de septiembre de 2017
0 Comentarios

Literatura

Reflejos del siglo veinte dominicano

  • Reflejos del siglo veinte dominicano
José Alcántara Almánzar
Santo Domingo

Este no es un libro de historia y tampoco pretende serlo. Ni siquiera es una aproximación pormenorizada a los acontecimientos que jalonan el devenir nacional durante el siglo pasado. Si queremos situarlo en su justa dimensión, se trata más bien de un ensayo constituido por capítulos hasta ahora inéditos que formaban parte de un proyecto de investigación más amplio. Estos Reflejos del siglo veinte dominicano en los que ha sido imposible seguir un estricto orden cronológico y temático, pueden considerarse como “apuntes” sobre al economía, la política, la sociedad y la cultura dominicanas a lo largo de cien años fundamentales, que nos permitan entender lo que ocurre en los albores de otro siglo que no deja de asombrarnos por su compleja trama de situaciones y aconteceres, así como los abismos y notorias contradicciones entre tradición y modernidad, atraso y desarrollo, miseria y opulencia.

Las siguientes páginas, esbozadas al calor del proceso de búsqueda documental y redacción del libro Huellas y memoria, publicado en el año 2003, no habían visto la luz hasta ahora y representan una apretada síntesis de un período capital de nuestra trayectoria sociopolítica, donde se recogen las palpitaciones de una sociedad que ha padecido en carne propia la irreductible anarquía de caciquismo local (1900-1910) que siguió la decapitación de una feroz dictadura finisecular (1887-1899), los díscolos caudillismos de los tiempos de “Concho Primo” (1911-1916), una ocupación militar norteamericana de ocho años (1916-1924), una larga y cruenta dictadura (1930-1961) que transformó por completo las instancias económicas, política, social y cultural del país y degradó la conciencia nacional a niveles impensables mediante prácticas ideológicas execrables, un fugaz experimento democrático (1963), un golpe de estado (1963), una insurrección armada seguida e una segunda ocupación  militar norteamericana (1965), para concluir con una sucesión de administraciones que oscilaron entre la dictadura constitucional (1966-1978) y la democracia nominal (1978-2000), a través de una serie de gobiernos formalmente distintos pero similares en términos ideológicos, que llevaron el populismo y el clientelismo político a su máxima expresión, con todos sus funesto resultados.

Durante meas de una década este prontuario de hechos permaneció relegado, y solo en los últimos años, al revaluarlo con una nueva mirada, su autor ha estimado que debería ser conocido por las presentes y futuras generaciones, porque aspira que la lectura de esta breve crónica en la que concluyen la sociología, la historia, la biografía y la semblanza, filtradas por la interpretación personal, ilumine al lector sobre el curso de nuestros episodios capitales del siglo veinte y de sus actores, así como el certero o errado accionar de sujetos políticos que jugaron un papel decisivo en cada período y el modo en que influyeron para llevarnos al lugar que ocupamos hoy en el mundo.

A este sucinto ensayo casi olvidado, al que sigue una sinopsis cronológica no exhaustiva en la que se establece un contrapunto entre los acontecimientos internacionales y los nacionales desde 1900 hasta el año 2000, he añadido unos apresurados comentarios sobre la cultura dominicana para la presente publicación, sus hitos indiscutibles y figuras sustantivas en literatura, música, artes visuales, arquitectura, instituciones, entre otros, a sabiendas de que dejo fuera un considerable material del que no podía ocuparme, ya que el propósito de este libro está lejos de ser la pormenorizada relación de nuestra trayectoria histórica.

Reflejos del siglo veinte dominicano es un libro que pone de relieve el contraste entre las instancia económicas y política –cuyos ideólogos y representantes muy pocas veces han enrumbado el país por senderos favorables–, y esa parte de la cultura integrada por los principales movimientos artísticos de cada período, que constituyen expresiones inmejorables sobre nuestra idiosincrasia y, al mismo tiempo, una suerte de esperanza colectiva de cara al porvenir.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario
Contraseña

Más en Ventana

    Descubre