EL BULEVAR DE LA VIDA

El periodismo a debate

En la edición 2024 del Premio al Mérito Periodístico, la Asociación de Cronistas de Arte ha decidido reconocer nuestra trayectoria periodística, cosa que uno agradece infinitamente; solo que, por el hecho de llegar 42 años después de que Pedro Carlos Guerrero nos prestara su emisora Radio Ambiente (Baní) para coproducir “El Especial de Noticias”, y a semanas de cumplir los terribles 65, este reconocimiento tiene la fraternal crueldad de recordarnos que estamos llegando a ese otoño que en su “Parábola de uno mismo” anunciara Alberto Cortez, recordándonos que, para entonces, uno solo es/será “una isla desierta/ un médalo en el mar/ un espejismo/ que empieza por abrir todas las puertas/ y terminas a solas con sí mismo/”.

Este galardón tiene, además, la virtud de hacernos pensar -agradecidos- en quienes en aquellos años felices y anónimos de bolsillos flacos nos dieron la oportunidad de crecer profesionalmente para llegar a ser merecedores de estos reconocimientos, y piensa uno en Pedro Carlos, en Eduardo Pellerano, que en 1997 me contrató como columnista diario del Listín, y soportó resignado mi volteriana irreverencia, mi independencia política y mis devaneos sociológicos, y literarios; como luego haría Ramoncito Báez Figueroa y posteriormente y hasta la fecha mi dilecto don Pepín Corripio, el más plural y tolerante de todos los tolerantes y plurales dueños de medios con los que he trabajado.

Este galardón llega en un momento en el cual, nunca como ahora, -ni con el surgimiento de la radio a inicios del siglo XX, ni con la aparición de la televisión en la segunda mitad-, el oficio periodístico había sido tan cuestionado, perdida con la llegada de la sociedad digital su función de mediador exclusivo entre los hechos y los ciudadanos, denostado por políticos y electores, al punto de que ya es posible ganar unas elecciones enfrentado a los principales medios de comunicación de un país civilizado, como en 2016 ocurrió en Estados Unidos con la victoria de Trump.

Esta premiación al Mérito Periodístico deber ser un llamado urgente a todos los profesionales de la comunicación social, y a las élites políticas, económicas e intelectuales, para repensar el oficio que nació para informar, orientar y servir de contrapoder al poder como forma de ser útil a la democracia, a la que debe todo su desarrollo y esplendor. Por eso, decir democracia y prensa libre siempre ha sido una feliz redundancia. Gracias, Acroarte.