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Las anclas del pasado

Añorar el pasado es correr tras el viento. 

Proverbio ruso.

Una de las frases que repito en mis cursos es que la comunicación es la herramienta más importante para la conexión interpersonal e intrapersonal; y esto tiene una connotación que va más allá de la mera teoría.

Cuando salimos de casa en la mañana, durante el día tenemos experiencias que modifican nuestro entramado neuronal y todo lo que experimentamos, deseemos y pensamos está cambiando continuamente nuestra arquitectura neurobiológica, mediante un proceso llamado neuroplasticidad. Dicho de otra manera, estamos constantemente renovando el cableado neuronal.

Por lo anteriormente expuesto, sino intercambiamos nuestras nuevas experiencias en conversaciones cotidianas con la familia, con los colaboradores, con los amigos, podemos ir inconscientemente creando una distancia insalvable, ya que la comunicación solo se reducirá a meros monosílabos o simplemente haciendo comentarios huecos rutinarios. Esa falla en la comunicación es motivo para que luego nuestro entorno se convierta en relaciones con “extraños”.

Todas nuestras experiencias van quedando grabadas en nuestro cerebro en la mente inconsciente y dependiendo de la intensidad emocional que nos producen y la frecuencia de la repetición, construyen -lo que en Programación Neurolingüística- denominamos ANCLAS, por lo que, cuando estamos expuestos a estímulos similares reactivamos esos estados emocionales, reaccionando ante ellos de la misma manera. que cuando lo vivimos.

Las anclas nos ofrecen una información valiosa del porqué queremos deliberadamente repetir experiencias pasadas y es que nuestro inconsciente busca acceder a estos estados de ánimo en que fuimos felices o nos originaron una vivencia placentera. Las anclas son esos estímulos externos que provocan un cambio en nuestro estado de ánimo.

Eso explica porque muchas personas buscan a lo largo del tiempo, a sus primeros amores, desean volver a lugares que han visitado, se emocionan con música del pasado o cuando huelen determinados aromas.

Sin embargo, esa venda de enamoramiento por querer volver al pasado, puede traernos algunas decepciones, pues nuestra mirada ya no será la misma, notaremos el cambio, no solo de las cosas, sino el cambio que la vida y las experiencias han producido en nosotros.

Otras veces impedidos por múltiples razones, solo podremos volver a revivir las experiencias del pasado a través de la imaginación, con la quimera de volver a sentir lo que sentimos en ese entonces. Volver a ilusionarnos, para sentirnos vivos nuevamente o quizás la nostalgia nos lleve a lamentarnos de haber dejado pasar oportunidades por mera comodidad.

Sea cual sea el origen de nuestras anclas del pasado, es más importante reconocerlas y agradecer por la forma que nos hicieron sentir, perpetuándolas en nuestra memoria sin alterar la forma en que fueron originadas.

Tratar de volver al pasado, es literalmente, imposible. Sin embargo, a través de la técnica de anclaje de la PNL podemos crear nuestras propias anclas para acceder a cualquier estado de ánimo que necesitemos evocar solo con un mero toque en el cuerpo o igual podemos levantar las anclas cuando los recuerdos nos perjudican.

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