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PUNTO DE MIRA

Emely al cementerio y El Boli a la calle

  • Emely al cementerio y El Boli a la calle
Alfredo Freites
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El asesinato de la adolescente Emely Peguero, conmovió al país.  Su novio y la madre de éste son los principales acusados del homicidio cometido en agosto del año pasado. Con el proceso judicial en desarrollo, un presunto cómplice ha logrado libertad mediante un acuerdo de colaboración con la fiscalía.

El abogado de Marlin Martínez, imputada como encubridora del crimen, alega que este acuerdo fue clandestino y que si lacera los intereses de su defendida pedirá la nulidad. El favorecido con el acuerdo es Simón Bolívar Ureña (El Boli), quien logró por esta vía su libertad inmediata a cambio de comparecer como testigo de cargo en el proceso.

El Boli se confesó cómplice de ayudar a manejar el cadáver de Emely Peguero, la víctima de Marlon Martínez, acusado de ser el autor material del asesinato. Los aspectos procesales modernos permiten a la fiscalía acordar la libertad de personas insertos en delitos a cambio de su colaboración como testigos. Sin embargo, aunque la opinión pública sigue el caso, no deja de ser sorpresa que este acuerdo se haya materializado a espaldas de la población. Lo que parece indicar que tal acuerdo es que las autoridades no han logrado medios de pruebas suficientes para llevar adelante el juicio. Emely Peguero, de 16 años, estaba grávida cuando fue asesinada. Se afirma que esa fue la causa de su muerte. Que Marlon Martínez entró en ira cuando la joven se negó a abortar por las buenas. Aunque se ha podido comprobar que Emely estaba embarazada al momento de su muerte, se ignora con precisión si hubo la participación de un profesional de la medicina gestionando el aborto. Mediante el acuerdo suscrito en base al artículo 370.6 del Código Procesal Penal, El Boli, calificado como cómplice, tras seis meses de prisión obtiene un pase para la calle. Se ignora el alcance del pacto que elaboró la fiscalía. Se alega que los implicados en el asesinato son personas de abundantes recursos económicos con fuertes vínculos políticos y militares. Ante esa certidumbre, se entiende que El Boli es un testigo de cuidado. Su situación es precaria. Corre peligro de muerte para callar su voz. Además, es un delincuente confeso y podría optar por la fuga. El ministerio público asegura que con la validación del acuerdo fortalecerán la investigación que realizan para obtener una sentencia condenatoria contra los implicados.

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