JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL

Mis deseos para el 2018

Wanda Méndez

En la primera columna del 2017, para ser más exacta, desde el miércoles 4 de enero, plasmé mis deseos para ese año en el aspecto constitucional. Debido a que todavía siguen siendo aspiraciones, vuelvo a incluirlas en los deseos para el 2018, pero agregando dos más.

Comienzo reiterando mis deseos de que el Congreso Nacional elabore las leyes siguientes: de Indultos, del Colegio de Abogados, y de Regulación del uso de la Fuerza Pública para la ejecución de sentencias. Continúo aspirando que en este año el TC no se demore en decidir los casos, especialmente las acciones directas de inconstitucionalidad, para que no exceda del plazo de cuatro meses que le otorga la Ley 137-11, a partir de que fueron dejadas en estado de fallo en audiencia pública, como ha ocurrido, por ejemplo, con la impugnación a la Ley 140-15, sobre el Notariado.

Según supe, extraofi cialmente, ese y otros casos no han sido fallados por no contar con los votos requeridos para su aprobación, ya que la Ley 137-11 le exige una mayoría de 9 o más votos, de una matrícula de 13 jueces.

A estos deseos, ahora le sumo a que aspiro que en el 2018 el Tribunal Constitucional ponga en funcionamiento la Unidad de seguimiento a la ejecución de las sentencias, la cual creó el reglamento jurisdiccional que se emitió el 17 de diciembre del 2014, pues ha habido muchas difi cultades para lograr que entidades públicas y funcionarios cumplan con lo dispuesto en fallos constitucionales.

Y por último, espero que en este año el TC estrene su sede defi nitiva, porque puedo dar testimonio, particularmente, de las precariedades con que trabajan los empleados de prensa y comunicaciones, donde no hay mucho espacio para recibir a los periodistas asignados a esa fuente. Los reporteros también tienen limitaciones para cubrir las ruedas de prensa que se celebran en el salón de reuniones del pleno de jueces, debido a que algunos han tenido que quedarse en un pasillo porque no caben en esa área.