La salud, nueva oportunidad

Ignacio Nova

Si hay algo que las reservas éticas e idóneas del conglomerado médico nacional han demandado desde hace décadas es la superación de los indicadores de salud que exhibe nuestro sistema.

Son un grupo de hombres y mujeres entre los que es forzoso incluir a la actual ministra de Salud, Dra. Altagracia Guzmán Marcelino, quien siempre ha estado empujando las mejores causas a favor de sus colegas y de la población.

Resultado de las elecciones celebradas ayer en el Colegio Médico Dominicano (CMD), los galenos se han dado un nuevo equipo directivo para conducir su entidad por los próximos dos años. Lo han hecho en el escenario de una institución obligada a un uso más racional, social, realista y solidario (orientado al bien común) de la información sobre el estado de la salud nacional y la realidad de los recursos sectoriales que revelan la econometría y las estadísticas.

A través de los medios, la comunidad fue informada de apenas una diferencia existente entre los candidatos que terciaron ayer por la Presidencia del gremio. Se resaltaron los “Métodos de lucha” a través de los cuales se apelarían para exigir las reivindicaciones.

Fue así por el amplio interés que suscitaron estos acontecimientos y por el repudio casi unánime con que se acogieron los paros hospitalarios convocados por la saliente directiva gremial.

Sea cual fuere el equipo ganador que se anuncie en lo inmediato, la directiva por entrar está, en esta ocasión, ante una nueva coyuntura y, como en toda coyuntura, ante grandes riesgos y oportunidades.

El equipo saliente deja un daño ostensible sobre la imagen del CMD y de los galenos. Los produjo con la actitud desaforada y provocadora de su actual presidente, cuya imagen profesional y social hoy rueda, hecha añicos. También por el ausentismo médico en la red pública y la falta de pericia hacia la que apuntaron la mortalidad por dengue y continúan indicando la Mortalidad Materno-Infantil y otros.

¿El riesgo? Trabajar exclusivamente por conquistas economicistas a favor de los galenos, ignorando el rol de estos profesionales en la sociedad, muy especialmente para el alcance de los objetivos nacionales de salud y la ética personal. Lo despreciable: huelgas en perjuicio de los más pobres.

La nueva directiva del CMD está ante el reto de mantener abiertas las puertas hacia el despacho de la ministra de salud y del director general del Servicio Nacional de Salud: el diálogo.

Aunque la tradición pleistocénica en el CMD insta a ver adversarios en el gobierno, en el escenario definido por leyes como la General de Salud y la del Sistema Dominicano de la Seguridad Social, junto a la coyuntura de autoridades sectoriales interesadas en el desarrollo y calidad de las condiciones y servicios de salud, ese diálogo reviste gran importancia y adquiere función estratégica por su capacidad de propiciador de acciones conjuntas que permitan alcanzar objetivos comunes.

Aunque la directiva saliente del CMD haga chembitas cuando le es señalado, los médicos saben que sí hubo un clima oficial positivo ódesde el Ministerio de Salud hacia el Palacioó a favor del incremento de sueldos para los médicos. Y todavía más: de pensiones dignas y de más oportunidades.

En su rol regulador y deber garantista de los servicios de salud a favor de la población, el Ministerio de Salud y el gobierno optaron por exigir algo a cambio de aumentos y conquistas concedidas. Ese algo es un mejor desempeño, del que derivarían los incentivos que se constituyeron en el punto de quiebre de la relación CMD-Gobierno porque los huelguistas quieren más paga sin merecerla.

La responsabilidad y eficiencia de los médicos es ética, algo consubstancial a su profesión y a sus empleos. Los indicadores de salud actuales, excepto los epidemiológicos, revelan una clara falta de enfoque, capacidad y dedicación de muchos médicos, por igual en la red pública y en la privada. Dicho llanamente: los médicos deben garantizar a los pacientes disponibilidad, calidad, eficiencia y eficacia en los servicios que ofrecen, y los procedimientos que aplican como personas o como contratados. Las estadísticas de salud revelan lo contrario. Entre otros, son aspectos que se espera sean priorizados por la directiva que entrará a conducir el gremio. Y para ello habrá de actuar con las estadísticas y los objetivos nacionales de salud en las manos y como parte de la solución.

Las estadísticas socioeconómicas sobre los médicos permite comprobar que gracias a la Dra. Altagracia Guzmán Marcelino miles de ellos integran la más grande red de aseguradora de servicios de salud del país. Que ella les incrementó las oportunidades al punto que los pagos de las ARS Servicio Nacional de Salud (SeNaSa) van más a la red privada que a los hospitales y en esa red privada los médicos brillan por su número.

Saben también óaunque los actuales directivos quieran negarloó que la recomposición salarial y las conquistas logradas recientemente partieron de un documento maestro elaborado, no por el CMD y su actual directiva, sino por el Ministerio de Salud Pública.

Un gremio que cuenta con un aliado así dirigiendo el sector en que actúa tiene todas las de ganar siempre que entienda que esa funcionaria ha demostrado que su primer fin es el beneficio social, que para ella su única ganancia sigue siendo la salud.

Se impone, pues, rehacer esa alianza necesaria: dirigida por igual al beneficio de los médicos y a favor de la población; a la mejora de los indicadores y al logro de los objetivos de salud; a la obtención de los recursos que son necesarios para que el sistema funcione mejor y a su reparto justo.

Es la visión que se espera prime en la directiva del CMD que asumirá próximamente.

Una visión así es capaz de recomponer la percepción sobre la atención médico-hospitalaria; propiciar que más médicos vivan mejor porque brindan atención en comunidades apartadas, incrementan su especialización y desarrollan sus capacidades.

Una visión así hace posible tener una población más sana.