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Costa Rica y Panamá invitan a Latinoamérica a ver el "viacrucis" migratorio en el Darién

Los mandatarios de Costa Rica y Panamá sobrevolaron hoy la selva del Darién como parte de una jornada destinada a abordar la crisis migratoria 

Migrantes venezolanos aparecen en la foto durante su estancia en la Estación de Recepción de Migrantes en Lajas Blancas, provincia de Darién, Panamá.

Migrantes venezolanos aparecen en la foto durante su estancia en la Estación de Recepción de Migrantes en Lajas Blancas, provincia de Darién, Panamá.AFP/ Roberto Cisneros

El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, y el de Costa Rica, Rodrigo Chaves, invitaron este viernes a los países de la región a visitar el Darién, la peligrosa selva fronteriza con Colombia, para ser testigos del “viacrucis” que atraviesan a diario miles de migrantes.

“Hacemos una invitación, el presidente de Costa Rica y mi persona (Cortizo), a los presidentes de la región a que vengan y visiten el viacrucis que vive un ser humano engañado”, dijo el presidente panameño, acompañado de su homólogo costarricense, en una declaración conjunta en la localidad de Metetí, en Darién.

Chaves hizo también por su parte un llamado a las autoridades de la región a "lograr un acuerdo de todos los países involucrados" en la crisis migratoria, para poder hacerle frente así de una manera más efectiva.

Ambos mandatarios fueron rotundos al calificar la dureza de la selva y lo inhumano del trayecto, con migrantes que mueren en el camino al ahogarse en los ríos, sufrir mordeduras de serpientes o ataques de criminales. Otros incluso se suicidan, desesperados por una caminata plagada de obstáculos.

“El Tapón del Darién es una jungla, que es el tapón de la muerte”, dijo el presidente de Panamá.

Chaves fue más allá y lo calificó de “un infierno verde para seres humanos en condiciones verdaderamente desafiantes, no estamos hablando de comodidad”.

Cumbre regional "urgente" sobre migración

En un comunicado conjunto posterior, los dos países remarcaron su posición como "una sola voz frente a la crisis migratoria", en el que hicieron "un llamado urgente a los países de la región, tanto de origen, paso y destino; a los cooperantes y a los organismos internacionales, para atender los retos de este momento de manera pragmática sin perder de vista las causas de la migración".

"Eso requiere de una intervención inmediata para ajustar la capacidad de nuestros países en la atención y administración de los flujos migratorios, con el propósito de que estos sean ordenados y seguros, para los migrantes y para nuestras comunidades. Es una responsabilidad compartida", señalaron.

Así dieron la bienvenida a la iniciativa de México de convocar una reunión de jefes de Estado sobre esta crisis el próximo 22 de octubre, y pidieron que "las acciones que emanen de este encuentro tienen que tener resultados palpables y de inmediato".

Los mandatarios de Costa Rica y Panamá sobrevolaron hoy la selva del Darién, que atraviesan a diario miles de migrantes en su camino hacia Norteamérica, como parte de una jornada destinada a abordar la crisis migratoria.

Los presidentes sobrevolaron en helicóptero Río Tres Bocas, zona fronteriza que forma parte de la ruta, Canaán Membrillo y Bajo Chiquito, dos aldeas indígenas a las que arriban los migrantes tras atravesar la selva.

También recorrieron el albergue de Lajas Blancas, al que llegan los migrantes en canoas para continuar el camino en autobús, que se costean ellos mismos, hasta la frontera con Costa Rica.

Las autoridades panameñas y costarricenses ya se han reunido en anteriores ocasiones para abordar la crisis migratoria y buscar soluciones conjuntas.

Panamá ha recriminado a la vecina Colombia en el pasado no querer “colaborar con cerrar el tránsito” de migrantes irregulares por el Darién y ha pedido ayuda a la comunidad internacional para hacer frente a la crisis.

En lo que va de año más de 400,000 migrantes irregulares han cruzado el Darién, siendo la mayoría venezolanos, según cifras oficiales, que superan el récord histórico del año pasado con 248.000 transeúntes, 133.000 en 2021.

Panamá prevé que en 2023 esa cifra podría llegar a medio millón, mientras que los organismos humanitarios y las autoridades panameñas presentes en esa zona ya están desbordados.