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Chile notifica los primeros dos delfines muertos por gripe aviar

Foto de archivo.

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Los delfines fueron encontrados en las regiones centrales de Maule y Ñuble, a 270 kilómetros y 440 kilómetros al sur de la capital, respectivamente.

En lo que va de año, se han registrado 4.347 animales varados en las costas chilenas, de los que 3.347 son lobos marinos y 958 pingüinos de Humboldt y, aunque a la mayoría no se les han realizado exámenes, las autoridades atribuyen sus muertes a la gripe aviar.

"Registramos 2.415 % más de animales marinos varados muertos que el año pasado en el país, y esto se atribuye al fenómeno de la influenza aviar altamente patógena que estamos enfrentando no sólo en Chile sino en varios países de América del Sur y Norte, Europa y Asia", indicó Tapia.

La situación de los pingüinos de Humboldt preocupa especialmente a las autoridades chilenas, pues su población apenas alcanza los 11.000 ejemplares en el país y está catalogada como especie "vulnerable", de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

"En esta contingencia estamos cercanos a perder el 10 % de esta especie, y eso desde luego que nos preocupa", manifestó la directora de Sernapesca.

El primer caso de gripe aviar en Chile se detectó el pasado diciembre en el norte del país y, desde entonces, se ha extendido hasta Magallanes, el extremo sur.

Pese a que se trata de una enfermedad que afecta sobre todo a aves silvestres y a algunas especies de mamíferos, es posible la transmisión a humanos que tengan contacto con animales enfermos o sus restos.

El Ministerio chileno de Salud notificó a finales de marzo un caso de una persona con gripe aviar, un hombre de 53 años que se infectó en el norte y desarrolló un cuadro grave, aunque no contagió a nadie de su entorno.

Las autoridades sanitarias recomiendan no acercarse a aves y animales muertos o que tengan conductas sospechosas de estar infectados por influenza aviar, sobre todo en zonas costeras, para prevenir nuevos contagios en humanos.

El primer caso en humanos notificado en Latinoamérica se registró en Ecuador en enero de este año, en una niña de 9 años residente en una zona rural de la provincia de Bolívar.