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Carlos Suárez, de joven voluntario a elemento clave en la conservación del gavilán de la Española

El programa de conservación del ave endémica más amenazada de la isla mantiene un punto de distribución histórica en Los Haitises, mientras marchan con éxito los dos nuevos puntos de reintroducción en Punta Cana y en el Parque Nacional Aniana Vargas.

Carlos Suárez usa el arte de la cetrería en la conservación.

Carlos usa técnicas del arte de la cetrería en la conservación de aves.Cortesía Carlos Suárez

Yaniris Lópezyaniris.lopez@listindiario.com
​Santo Domingo

Leo se mantuvo quieto y cómodo sobre el brazo izquierdo de Carlos Suárez durante una hora y 48 minutos, el tiempo que duró el Encuentro Verde.

Minutos antes causó furor entre los curiosos que se acercaron para ver por primera vez un ejemplar de gavilán de la Española (Buteo ridgwayi), ave rapaz endémica de la isla y la especie más amenazada de la avifauna local.

Siendo un pichón, herido y enfermo, Leo fue rescatado por Carlos hace tres años en los límites del Parque Nacional Los Haitises.

Como debido a las lesiones no pudo ser reintroducida a su hábitat natural, hoy es un ave embajadora usada en educación ambiental, así que ya está acostumbrada a que la miren.

Pero el protagonista de esta historia es Carlos, estudiante de término de la carrera de Ingeniería Industrial que nació y vive en San Cristóbal y a quien de chiquito ya le gustaba el monte y la naturaleza.

¿Cómo se convirtió en un elemento humano clave en la conservación del gavilán de La Española?

“En una de mis andanzas en el río vi a un guaraguao (Buteo jamaicensis) que pasó volando sobre mí y gritó. Ver a ese animal tan imponente, escuchar ese grito, aislado en el monte, dejó una semillita en mí”, comienza Carlos.

Esa semillita germinó años más tarde, a la edad de 16, de la mano de la cetrería, técnica milenaria dedicada a la crianza, entrenamiento y rehabilitación de aves rapaces para la caza, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2010.

Carlos Suárez y Leo en el Encuentro Verde de Listín Diario

Carlos Suárez y Leo en Listín Diario. El gavilán de la Española es una de las aves de presa más amenazadas del mundo.Silverio Vidal

Carlos se dedicó a esta práctica de manera autodidacta luego de rescatar a un ejemplar juvenil femenino de cuyaya (Falco sparverius).

“Un muchachito lo tenía en una jaula. Lo llevo a casa, busco información y me topé con la palabra cetrería”. 

Esta ave, de hecho, es una de las más usadas en esta actividad que contempla también la protección de las especies y sus hábitats.

Esto marcó sus inicios en el estudio de la biología, la ecología y la psicología de las aves rapaces, le cuenta Carlos a Listín Diario.

“Las aves rapaces tienen algo especial, a veces muy difícil de explicar, se roban las miradas de las personas. Han servido como símbolo de la caza noble y es raro que de una actividad que tiene casi 10 mil años no hayan quedado vestigios en el Caribe, tomando en cuenta que en España fue muy practicada”.

Luego de incursionar en la cetrería comenzó a recoger aves que veía en mal estado, “buscando la forma de ayudar”.

Eladia Gesto, gerente de Programas de Gestión y Conservación Ambiental de la Fundación Propagás, Carlos Suárez e Yvonne Arias, coordinadora del Encuentro Verde

Eladia Gesto, gerente de Programas de Gestión y Conservación Ambiental de la Fundación Propagás, Carlos Suárez e Yvonne Arias, coordinadora del Encuentro VerdeSilverio Vidal

En 2012 le llevaron un pichón de guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), lo llevó al Parque Zoológico Nacional y aunque el ave murió en el parqueo decidió entrar al lugar…

Esa visita se convirtió en 10 años de voluntariado en el Zoológico, colaborando directamente con la rehabilitación de aves rapaces heridas o decomisadas que posteriormente eran liberadas.

Allí en el zoológico, sigue explicando, tuvo un primer contacto con el director del programa de conservación del gavilán de la Española y se inició como colaborador de este programa, gestionando proveedores y cuidando aves heridas.

De voluntario a pieza clave en el campo

Carlos utiliza hoy los conocimientos y técnicas de la cetrería en la conservación.

“Durante más de una década he estado al cuidado de decenas de aves rapaces; gestionando la entrega voluntaria de ejemplares al Parque Zoológico Nacional y rehabilitando por cuenta propia a otras, que posteriormente han regresado a la naturaleza”.

Este trabajo le ha permitido formar parte del equipo de Fondo Peregrino en República Dominicana, organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que se dedica a la conservación de aves rapaces y pionera, aquí, de los proyectos con el gavilán de La Española.

Ejemplar adulto de Buteo ridgwayi

Ejemplar adulto de Buteo ridgwayiCortesía luis pimentel

Esta labor que Fondo Peregrino inició el año 2000 es hoy un exitoso programa de conservación que ejecuta en colaboración con la Fundación Ecológica Puntacana, la Fundación Propagás y el Zoológico Nacional.

Desde hace dos años, Carlos se desempeña como coordinador de proyecto del gavilán y está a cargo de las aves embajadoras para educación ambiental, un esfuerzo, indica el joven, “en el que utilizando los conocimientos y técnicas de cetrería se brinda esta oportunidad única de interactuar directamente con las aves rapaces y aprender aún más sobre su rol en la naturaleza, sus características y sus amenazas”.

Un programa exitoso

De acuerdo con el mapa de su distribución histórica, el Buteo ridgwayi estuvo presente en 27 puntos de la isla. Su población natural, sin embargo, quedó reducida al Parque Nacional Los Haitises.

“Cuando tienes una especie recluida en una zona, lo ideal es que primero conserves esa población y luego viene el proceso de restaurar nuevas poblaciones en áreas de distribución anterior”, explica la antropóloga ambiental Eladia Gesto, de la Fundación Propagás.

Carlos Suárez y Leo en el Encuentro Verde de Listín Diario

Carlos Suárez y Leo en el Encuentro Verde de Listín DiarioSilverio Vidal

El trabajo de Fondo Peregrino fue mantener esa población protegida.

“Cuando pasas de 27 a solo un punto de distribución, tienes a esa población recluida y aislada; un evento atmosférico o una enfermedad te la pueden hacer perder”.

Cuando inició el programa, se estima que existían entre 250 y 350 ejemplares de gavilán bajo monitoreo. Para 2009, apenas se registraron 110 parejas reproductoras.

Para iniciar, se identificaron las amenazas en Los Haitises y se trabajó en ellas: pérdida de hábitat, la caza furtiva y la incidencia de las larvas de la mosca Philornis picii en las crías.

Mientras Fondo Peregrino se encarga del trabajo técnico en el campo, la fundación Propagás trabaja con la educación ambiental y el desarrollo de las comunidades de incidencia, que en el caso de Los Haitises es la comunidad de Los Limones, al norte de Monte Plata.

“La educación ambiental juega un papel importante en todo el parque y zonas circundantes. Es la piedra angular del programa, porque si las personas no entienden la importancia del programa nos vamos a pasar mil años protegiéndolo y no vamos a lograr nada”, sostiene Carlos.

Carlos Suárez es un abanderado de la educación ambiental

Carlos es un abanderado de la educación ambiental.Cortesía Luis Pimentel

La pérdida de hábitat en este lugar es parte de una dinámica que les ha dado muchos dolores de cabeza, admite, porque solo las personas que viven fueran entienden que Los Haitises es un área protegida.

“Sin embargo, hay una población ahí dentro que lo ve como su medio de subsistencia, y eso crea un conflicto. Cómo agregas valor a la especie y haces que las personas empiecen a percibirla de manera distinta es un tema difícil”.

Poco a poco lo están logrando.

El programa tiene varios componentes: monitoreo en el campo, educación ambiental, investigación y desarrollo comunitario.

Para el monitoreo en el campo, Fondo Peregrino ha formado a un equipo de dominicanos que pertenecen a esas comunidades y que perciben un ingreso que deriva de la conservación de la especie.

Se considera que la población de gavilanes se ha duplicado en Los Haitises en los últimos años.

Aunque no se ve como un número grande, es algo muy significativo “si tomamos en cuenta el ciclo de vida de las aves rapaces, donde alrededor del 80 o 85 por ciento de los juveniles que nacen mueren en su primer año”, apunta Carlos.

“Esto te deja con un 20 por ciento y ese 20 por ciento que logra llegar al primer año debe aprender a armar su nido y criar pichones que van a pasar también por el mismo proceso. Y si a eso le sumamos la pérdida de hábitat, la caza furtiva, la mosca y otros factores afectando esa población, te deja con un número muy pequeñito de aves que se suman a la población”.

Control de la mosca

Carlos explica que dado que la incidencia de la mosca provocaba una pérdida enorme de gavilanes, estimándose una productividad de 0.4 polluelos por nido, se hizo una investigación con el doctor en Ciencias Biológicas Martín Quiroga “y encontramos un compuesto que funciona perfectamente contra la mosca Philornis que no causa efectos adversos en los gavilanes”.

“Llegamos al nido justo antes de que eclosionen los huevos y se fumiga alrededor; ese compuesto dura alrededor de un mes activo previniendo que la mosca ponga los huevos y que se incrusten debajo de la piel de los polluelos”.

A partir de la fumigación y del monitoreo de los nidos, la productividad ha aumentado a 1.6 polluelos por nido, un gran avance porque cada nido suele tener dos pichones.

Polluelo de Buteo ridgwayi

Polluelo de Buteo ridgwayiCortesía Carlos Suárez

El programa llega a Punta Cana

Con la población de Los Haitises “asegurada”, el programa continuó con la búsqueda de lugares para reintroducir al gavilán.

Se eligió la Reserva Ecológica Punta Cana, expresa Carlos, porque no tienen problemas con la caza furtiva, es una zona de muchos recursos y existe voluntad de conservación.

“La Fundación Grupo Puntacana ha servido como un aliado indispensable, porque ha facilitado desde trámites legales hasta fondos. Se elige la zona para intentar reintroducir otra población de gavilanes allá y nos encontramos con que llevando un promedio de 25 polluelos por temporada, desde el año 2009 al 2014, la población empezó a establecerse”.

Actualmente se monitorean unas 30 parejas estables y se han liberado más de 100 gavilanes.

Y ahora en el parque niana Vargas

Con la buena experiencia en Punta Cana, el programa de conservación del gavilán de la Española se enfocó en buscar otro lugar donde replicar la reintroducción, preferiblemente un parque nacional que pudiera albergar una población.

“Estuvimos recorriendo todo el país y encontramos que el Parque Nacional Aniana Vargas reúne las condiciones y desde el 2019 se está implementado lo que se hizo en Punta Cana, y parte de lo que se logró en Los Limones, ahora en la comunidad Los Brazos, en la provincia Sánchez Ramírez”, explica Carlos.

Se contrataron comunitarios locales, se construyó una torre de liberación y se introducen unos 25 polluelos por temporada. El covid retrasó un poco las actividades pero no las paralizó, agrega.

“Luego de altas y bajas en estos años, continúo con la misma pasión e interés por el mundo de estos seres tan excepcionales, solo que ahora tengo una idea más clara de lo que implica su conservación”, concluye el joven ambientalista de 29 años.

Biodiversidad

Aves rapaces en República Dominicana

Entre diurnas y nocturnas, han sido reportadas el buitre o maura (Cathartes aura), guaraguao (Buteo jamaicensis), cuyaya (Falco sparverius), guaraguaíto de sierra (Accipiter striatus), gavilán de La Española (Buteo ridgwayi), lechuza Blanca (Tyto alba), lechuza cara ceniza (Tyto glaucops), Cucú (Speotyto cunicularia), lechuza orejita (Asio stygius) y lechuza de sabana (Asio flammeus). 

Entre las rapaces migratorias que nos visitan figuran el águila pescadora (Pandion haliaetus), el halcón peregrino (Pandion haliaetus) y el gavilán cola de tijera (Elanoides forficatus).

CONOCER EL PATRIMONIO NATURAL

Si tuviera que compartir un mensaje, Carlos invita a que “seamos más conscientes de lo que tenemos, conocer la importancia de lo que somos y de lo que tenemos”.

“Tristemente, acá pocos conocen sobre las especies que tenemos. Debemos ser conscientes de nuestro patrimonio natural y buscar la forma de que la población joven se empodere respecto a ese patrimonio. Los muchachos hoy en día no saben pero tampoco se les enseña, y ese es el primer paso para tomar conciencia de las cosas”.

Carlos Suárez

La fotografía, otra pasión

“El deseo de colaborar en la conservación de estas especies que históricamente han sido odiadas y perseguidas me ha llevado a desarrollar otras facetas. Como miembro fundador de la Asociación Dominicana de Fotógrafos de la Naturaleza (ADFONA) he encontrado en la fotografía de vida silvestre otra herramienta para la conservación, especialmente en una época donde el contenido expreso domina, donde la rutina diaria evita que las personas profundicen en un mensaje muy largo, justó allí, donde una imagen dice más que mil palabras. Exhibir la belleza de las especies y sus adaptaciones particulares, ha hecho que muchas personas se muestren más sensibles a las problemáticas ambientales”.