contaminación del aire

Impacto del tráfico en la salud

El transporte ineficiente contribuye a la contaminación del aire. Las partículas finas causan enfermedades cardiovasculares y respiratorias y también cánceres.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector transporte “es el emisor de gases de efecto invernadero con un crecimiento más rápido y es responsable de alrededor del 25% de las emisiones relacionadas con la energía”.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector transporte “es el emisor de gases de efecto invernadero con un crecimiento más rápido y es responsable de alrededor del 25% de las emisiones relacionadas con la energía”.istock

El transporte ineficiente figura entre las mayores fuentes de emisión de gases que contaminan el aire.

Las emisiones de dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas finas que genera la combustión de los vehículos afectan directamente la salud humana y de los ecosistemas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMs), la exposición a materia particulada fina causa enfermedades cardiovasculares y respiratorias y también cánceres.

El hollín que sueltan los vehículos de motor por los tubos de escape es un material particulado (PM), es decir, partículas finas que miden menos de una décima parte del diámetro de un cabello humano. ¿De qué forman afectan al ser humano?

Los contaminantes microscópicos, dice la OMS, son tan pequeños (PM2,5) que pueden “pasar a través de muchas de las armaduras protectoras de nuestro cuerpo, como las membranas mucosas y otras barreras, para dañar nuestros pulmones, corazón y cerebro”.

¿Cáncer por frenar?

Una de los materiales usados en la fabricación de las bandas de los frenos de los vehículos es el asbesto. Al frenar, la banda despide un polvillo que se queda en el aire, liberando sustancias que causan cáncer.

“Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud”, señala el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, en inglés) en una hoja informativa para los usuarios dedicada a la exposición al asbesto y el riesgo de cáncer.

Indica el NCI que el asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).

“Según la IARC, hay suficiente evidencia de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen), y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario. Aunque es un cáncer poco común, el mesotelioma es la forma más común de cáncer asociada con la exposición al asbesto. Hay limitada evidencia de que la exposición al asbesto esté relacionada con riesgos mayores de cánceres de estómago, de faringe y de colon y recto”.

Contaminación acústica

Se estima que la contaminación del aire ambiente (exterior) en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4,2 millones de muertes prematuras. (OMS, 2019).

Se estima que la contaminación del aire ambiente (exterior) en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4,2 millones de muertes prematuras. (OMS, 2019).Getty Images

“El ruido debido al tráfico no solo provoca molestias subjetivas. Cuando solo o asociado con otras causas llega a ciertos niveles, causa sordera, deterioro del rendimiento psicofísico y aumento de la agresividad”, escribió el médico y catedrático José A. Tapia Granados. (La reducción del tráfico de automóviles: una política urgente de promoción de la salud. Organización Panamericana de la Salud –OPS-).

Granados apunta que la exposición continua a ruido de tráfico “aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la secreción de adrenalina, todo lo cual puede llevar a hipertensión crónica y cardiopatía”.

“En muchas ciudades con alta densidad de población, nivel elevado de motorización y, a menudo, deterioro importante de los vehículos y falta de respeto a las normas, el ruido del tráfico empeora significativamente la calidad de vida”, sigue el profesor.

Riesgos en la ciudad

Para 2022, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) notificaba que el sector transporte es el responsable del 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional. Tomando en cuenta que el parque vehicular dominicano aumentó un 6% entre 2021 y 2022 (5,463,996 unidades según el último cálculo publicado en 2023), es lógico pensar que los riesgos para la salud provocados por el sector transporte también aumentaron.

Dos años antes, en 2020, una investigación del Ministerio de Energía y Minas (MEM) y organismos internacionales divulgó que los niveles de partículas contaminantes del aire en Santo Domingo ascienden a 35.44 microgramos por metro cúbico (ug/m3). De acuerdo a la OMS, el máximo es de 10 ug/m3.

¿QUÉ HACER?

Entre los ejemplos de políticas que han obtenido buenos resultados en la reducción de la contaminación del aire en el sector transporte, la OMS señala:
-- Adopción de métodos limpios de generación de electricidad. 
-- Priorización del transporte urbano rápido, las sendas peatonales y los carriles para bicicletas en las ciudades, así como el transporte interurbano de cargas y pasajeros por ferrocarril. 
-- Utilización de vehículos pesados de motor diésel más limpios y vehículos y combustibles de bajas emisiones, especialmente combustibles con bajo contenido de azufre.