educación superior

La importancia de formar abogados con vocación de servicio

A través de una educación superior fomentada en valores como ética, empatía, transparencia y sensibilidad social se puede combatir esta percepción que deshumaniza a los profesionales del derecho.

A través de una educación superior fomentada en valores como ética, empatía, transparencia y sensibilidad social se puede combatir esta percepción que deshumaniza a los profesionales del derecho.

Responsabilidad social. Los beneficios de este tipo de formación son numerosos y favorecen tanto a los estudiantes de esta profesión como a la sociedad.

Eil derecho es una de las carreras más relevantes en la sociedad, ya que tiene la función de garantizar la justicia, la equidad y el orden. Los abogados tienen sobre sus hombros, además, la responsabilidad de servir, impulsando desde su área de influencia, los cambios que necesita la sociedad en materia de justicia social, legalidad y derechos humanos.

El famoso jurista uruguayo, Eduardo Juan Couture, en su decálogo del abogado, decía: “Tu deber es luchar por el derecho, pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia”. 

Indiscutiblemente, tener un impacto positivo en la social desde el ejercicio de la abogacía va de la mano con el sentido de la responsabilidad sociedad que tenga el profesional del derecho. Por esta razón, formar a los futuros abogados con enfoque en el servicio y el compromiso ciudadano, es de vital importancia.

Existe un estigma, quizá reforzado por la cultura popular, de que los abogados son personas insensibles o fríos, que pueden ser inescrupulosos o calculadores. A través de una educación superior donde se fomenten valores como la ética, la empatía, la transparencia y sensibilidad social se puede combatir esta percepción que deshumaniza a los profesionales del derecho. Esto puede lograrse a través de estrategias educativas como el aprendizaje basado en servicio, prácticas profesionales en comunidades vulnerables, talleres o cursos sobre ética, motivar el trabajo pro-bono, entre otras. La doctora Sagrario Feliz, decana adjunta de la escuela de Derecho de la Universidad Iberoamericana (Unibe), afirma que los beneficios de este tipo de formación son numerosos, tanto para los estudiantes como para la sociedad.

Dentro de su eje de “Vinculación relevante con el medio local y global”, la casa de altos estudios trabaja para fomentar el compromiso comunitario en toda la comunidad universitaria, incluyendo los estudiantes, a través de la implementación de proyectos que promuevan el desarrollo sostenible y el bienestar de las comunidades y los ciudadanos.

Asesoría legal gratuita

En este sentido, y con el objetivo de fomentar la inclusión social, el aprendizaje en el servicio, el trabajo pro-bono, acercar el derecho a las personas que lo necesiten y hacer una sinergia entre academia y sociedad, su escuela de Derecho creó en 2013 la feria de asistencia legal gratuita LEX Unibe, que tiene como centro las jornadas de asistencia legal y profesional a personas de escasos recursos, grupos vulnerables y público en general, dentro y fuera del campus universitario. Además, incluye actividades enfocadas en promover el conocimiento jurídico y ético en la sociedad. De hecho, los asistentes pueden asistir a las charlas especializadas y reciben una guía informativa sobre los principales aspectos legales de interés para la ciudadanía.

“Formar en derechos es fundamental, y no solo a nuestros estudiantes, sino a la población. Muchas situaciones legales se dan por desconocimiento”, explica la doctora Feliz. “El mayor aporte de LEX es que se trata de asesoría legal de calidad a un segmento de la población que no está en condiciones de cubrir los honorarios de profesionales del derecho”, manifiesta.

En la referida feria participan estudiantes, docentes, egresados, prestigiosas firmas de abogados, expertos internacionales, entidades estatales, instituciones privadas y las personalidades más relevantes del derecho en el país.

Ejercicio ético

Sin duda, los abogados deben ser los principales defensores de la democracia y de los derechos humanos. Esto solo es posible si las instituciones de educación superior asumen su responsabilidad de formar, más allá de juristas con amplio conocimiento de las leyes y regulaciones, profesionales comprometidos con un ejercicio ético, humano y justo.