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La Vida viernes, 10 de noviembre de 2017
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COSAS DE DIOS

Patria es mi invitada

  • Patria es mi invitada
Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com

Si nos apasiona este oficio, los periodistas trabajamos 24 horas al día. Cuando nos encontramos con cualquier situación, que debería darse a conocer a la opinión pública, tomamos nota y escribimos sobre ello. Eso le ocurrió a Patria Reyes, periodista del área económica de Listín Diario, con una situación muy penosa de la que fue testigo. Se trata de cómo un adulto, que aparenta estar en perfecta salud, utiliza a dos niños para lucrarse. Me gustó lo que escribió y, por eso, hoy le cedo este espacio para que cuente lo que vio.

“Me quedé observando mientras comía en un supermercado a este señor, harapiento, muleta en mano, con esos dos niños cuyas edades no sobrepasaban los cuatro años, que parecían mellizos no por su semejanza física, sino por su tamaño.

El señor tendía sus manos pidiendo dinero, supuestamente, para dar de comer a los niños, mientras ellos correteaban y jugaban entre sí, aunque estaban sucios, no parecían hambrientos pues jugaban alegremente.

En un momento, el señor se paró del lugar donde estaba sentado y camino hacia una esquina, encendió un cigarrillo, y llamó a los niños. Yo no podía escuchar lo que les decía, pero parecía instruirles, ellos lo escuchaban atentamente, como si estuvieran conscientes de la misión que tenían. No parecían estar a disgusto con el señor, pues se tiraban sobre sus piernas buscando descanso.

Estos niños, ajenos a sus derechos, sirven al propósito vil de un adulto, que aunque no sé su parentesco con ellos, puedo asegurar que aprovecha la imagen lastimera que dan los niños, sucios y abandonados, para conseguir dinero que sabrá Dios para qué lo usa.

Así como estos niños, nos encontramos, en cualquier calles de República Dominicana, a cientos de niñas y niños que son usados por adultos como escudos para conseguir dinero a los ojos de la Policía, que no protege los derechos de la infancia; a los ojos de los organismos de protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, que hacen poco para castigar a estas personas, quienes, sin lugar a dudas, se lucran con la tragedia que les ha tocado vivir a estas almas inocentes. Esos niños merecen vivir con dignidad.”

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