En otra dimensión

Magda Florencio

Ahora mismo si pasas por el 1501 de Broadway, notarás que esa esquina en estos días está repleta más que nunca de gente de todos los colores, además, también notarás un entra y sale del edificio donde se localiza por años el Consulado Dominicano, en la ciudad de Nueva York.

Pasa, que los dominicanos que residen en esta gran urbe ya empezaron a renovar sus pasaportes para tener todo listo y no dejar nada para última hora (cosa rara). Las navidades se aproximan y todos planifican este viaje durante el año entero. ¿Me crees? La fila es enorme y toma varios pisos del edificio, sí , varios pisos. Algunos llegaron muy temprano, al llegar te piden que tengas todo en orden para ganar tiempo. Las sillas de espera van de pared a pared, en el centro del salón hay una fotografìa del Presidente Leonel Fernández y en el otro extremo un televisor con los más bellos videos de nuestro paío, noticias y comedias que nadie puede escuchar porque tú sabes lo bajito que hablamos nosotros.

Llegan algunos muchachos que hablan todavía en tono más alto, una señora cuenta que ¡la respeten caray! que ella tiene 20 años sin pasar unas navidades con los suyos y tiene los nervios de punta. La dama en cuestión llegó desde Miches en una yola hasta Puerto Rico. “Cruzó” a esta ciudad, se casó con un salvadoreño ¡por fin! tiene su “green card” (tarjeta de residente).

Tienen una cocinita donde está una doñita colando café y todo el que llega mete la cabeza (a ver si se le pega algo) aunque también debo decirte que otros fueron más cautelosos y llegaron con su ollita de mangú, salami y huevos ¡Jesuscrito! Lo peor y más ridículo que había, era un grupo de jóvenes, según ellos egresados de diseño en Chavón a quienes se les olvidó el español por completo con seis meses en esta urbe, y todos con sueter con letreros de diseñadores, pero ninguno tenía uno que dijera Oscar de la Renta. Con lo bueno que es ser dominicano caracoles… Si señor, son los cuentos que me manda Juan Arache y con los que tanto gozo…Muaaa.