Méndez Capellán fue un sinónimo de éxito

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Yasmel CorporánSanto Domingo, RD.

El presidente y fundador del Grupo Vimenca, Víctor Méndez Capellán, falleció ayer a los 94 años, dejando una impronta de trabajo duro y legado familiar que se refleja en la estabilidad del consorcio empresarial.

Aunque al día de hoy su nombre es sinónimo de éxito, lo cierto es que la vida del empresario es un verdadero referente de superación. De quedar huérfano a una edad tan sensible como los siete años, logró convertirse en un joven emprendedor y más adelante, en un importante hombre de negocios.

Pero no fue hasta 1950 cuando funda Vimenca, una empresa mayorista de boletos para la lotería. Una década después, la marca se expande hacia otras ramas con la Agencia de Viajes IATA y Refrigeración Dominicana, una idea que surgió cuando tener una nevera era considerada “un lujo”. El negocio las compraba usadas, las remodelaba y las cedía en financiamiento al público en general.

“Ayudar a la gente”

“Siempre he dicho, porque es mi más íntima convicción, que en el desarrollo de las empresas Vimenca, lo más importante, valioso y querido ha sido el ser humano”, expresó el empresario en 1995, una filosofía de negocio que acuñó hasta el final de sus días.

Méndez Capellán dijo durante una entrevista concedida al periódico El Día que su éxito en el mundo empresarial estuvo siempre relacionado con su genuino interés en ayudar a la gente “sin importar su condición social, sean ricos o pobres”.

De hecho, cuando fue galardonado en 1996 como “Empresario del Año”, reveló durante su alocución que el momento exacto en el que se dio cuenta de a qué realmente se quería dedicar en el futuro.

“Supe que estaba destinado a desarrollarme en el área de servicios aquel día en que, tras haber quedado huérfano, Dios me concedió el primero de mis deseos, una caja de limpiar zapatos con la cual, no solo me ganaría la vida honradamente, sino que tendría la oportunidad de abrir las puertas de la comunicación con los seres humanos a los que siempre he amado por encima de sus defectos”, manifestó.

Cabe señalar que Méndez Capellán se alzó con la misma distinción en el año 2014 donde también reiteró su vocación de servicio.

Su consorcio no solamente se circunscribe a estos negocios, sino también a la banca, las remesas, al sector de la construcción, el comercio, alimentos, paquetería y otros servicios, teniendo todos como factor común suplir las necesidades de la gente.

Un libro y una película

La historia de su vida fue llevada al cine a través de la película “Girasol”, dirigida por Dilia Pacheco, en el año 2016.

Seis años antes, el propio Méndez Capellán escribió un libro autobiográfico titulado “Si yo pude, ¡tú también!, consejos para una vida exitosa”, donde, además de narrar los capítulos más importantes de su vida, aborda los puntos que para él fueron claves para convertirse en un gran empresario en República Dominicana.

Tras presentar el libro, dijo que el objetivo del mismo era “dejar a los jóvenes de nuestro país un mensaje sencillo: “Trabajando con dignidad, disciplina y lealtad, se puede triunfar”.

En la obra cuenta cómo, pese a las vicisitudes que encontró en el trayecto, siempre veló por su educación y lo mismo hizo por la de sus hijos y nietos, lo que definía como “la mejor inversión de su vida”.

“Como lección le digo que si usted no hace inversión está dejando perder la oportunidad de dejar un legado, una herencia auténtica, no la meramente económica sino la de eso que nadie podrá quitar nunca”, dijo.

En 1995, el ingeniero Caonabo Javier Castillo escribió la obra “Pensamientos de Víctor Méndez Capellán” en su honor, donde describe el nombre del empresario como sinónimo de “amor, gratitud, trabajo, disciplina, reciedumbre moral, objetivos claros y metas definidas”.

Duro comienzo

Para el fenecido empresario, el camino no fue nada fácil.

Méndez Capellán nació en el año 1928 en el municipio Salcedo, provincia Hermanas Mirabal. Los primeros años de su infancia estuvieron marcados por la ausencia de sus padres.

Pese a no tener un rol que seguir, empezó a trabajar en una casa de familia ganando tan solo siete centavos. También llegó a trabajar como lustrabotas y como zapatero.

Durante la entrevista al periódico El Día, Méndez Capellán dijo que se recuerda en esa época caminando largas distancias de ida y vuelta descalzo para ir a la escuela, estudiando de noche y trabajando de día.

Orgulloso de sus orígenes humildes, siempre contó lo que vivió en esos años sin amarguras ni rencores, sino más bien, con agradecimiento por haber encontrado en ese momento albergue, techo y comida.

Entrando en la adolescencia, en plena dictadura Trujillista, llegó a la capital para formarse como militar, oficio en el que no duró mucho tiempo.

Más adelante, se relacionó con personas que, sin saberlo, lo encaminarían hacia un fructífero destino empresarial.

Según se reseñó en la entrevista, Méndez Capellán ayudó a una empleada gubernamental a vender su parte de las quinielas y poco a poco, llegó a tener cien vendedores de quinielas bajo su tutela, experiencia que le sirvió para forjar su propio negocio años más tarde.

Familia

En varias oportunidades, Méndez Capellán hablaba de cómo conquistó a la “mujer de sus sueños”, la joven y bella muchacha Finetta Saba, quien se coronó en 1956 como la reina de las fiestas patronales de Santa Ana en San Francisco de Macorís y de quien se enamoró hasta llevarla al altar pese a la resistencia inicial de sus suegros.

Fruto de su matrimonio nacieron sus tres hijos. Lamentablemente, el 7 de febrero de 1974, un accidente automovilístico segó la vida de su hijo mayor, una irreparable pérdida para la familia, la cual siempre fue prioridad en su vida pese a su ajetreada carrera en los negocios.

La mayoría de su descendencia le siguió los pasos, y hoy en día, desde diferentes espacios o desde el negocio familiar, se dedican al sector empresarial.

Uno de sus nietos, Víctor Méndez Pacheco, quien es fundador y CEO de la Aerolínea Dominicana Arajet, comunicó el fallecimiento de su abuelo con un conmovedor mensaje publicado a través de su cuenta de Twitter.

“Hoy mi roble y el de mi familia partió al cielo. Mi abuelo, mi amor, mi admiración, mi guía, mi inspiración, mi respeto y todas tus enseñanzas estarán desde ahora conmigo de una manera diferente. Papá: eres y serás siempre mi mayor fuente de motivación, gracias a Dios por tenerte”, escribió.