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El joven teniente Medina: “Convertirme en militar ha sido la mejor decisión de mi vida”

Fotos: Jorge Luis Martínez / LD

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Yasmel CorporánSanto Domingo, RD

“Cuando la patria llame ahí estaré”. Con tan solo 25 años de edad, el joven teniente de corbeta de la Armada Dominicana, Carlos Medina, construye una carrera en la milicia tal y como lo soñó desde que era un niño.

Hijo de dos militares del Ejército Nacional, Medina manifestó que en sus memorias de infancia aún tiene presente como sus padres le inculcaron el amor por la guardia y el respeto al uniforme.

El teniente relató que desde pequeño veía con admiración a su papá uniformándose y ante sus ojos eso lo convertía en una especie de héroe.

“Cuando no estaba (su padre), me ponía sus botas y su uniforme aunque me quedaban grandes, yo quería ser como él”, recordó con una sonrisa en el rostro.

Al ser tan pequeño, para él en ese entonces convertirse en militar se sentía como una ilusión infantil. No obstante, conforme pasaron los años y llegó la adolescencia, el sueño de Carlos se fue vislumbrando poco a poco como una meta más madura.

Aunque no ingresó de inmediato a las filas de la Armada, debido a que comenzó a estudiar Derecho en la universidad, cumpliendo la mayoría de edad Medina tomó lo que describe como la “mejor decisión de su vida” y se enlistó en las filas de la institución castrense.

Han pasado casi siete años desde que inició su carrera militar, misma que ha podido compaginar con su oficio de abogado. Durante ese tiempo y “sin desfallecer”, Medina se sometió a largos períodos de estudio, entrenamientos y operativos, retos que asumía y aún asume cuando le corresponde con compromiso y vocación.

“Vocación”, esa es la palabra que según el teniente de corbeta “no debe faltar en el oficio militar”. Medina externó que es ese ingrediente lo que motiva a jóvenes como él a servir en la milicia.

“Ser militar es una vocación y así como yo hay muchos otros jóvenes que están desempeñando un trabajo excepcional en la institución, no solo en la ciudad capital sino también en el interior y en las zonas fronterizas y lo hacemos por lealtad a la nación”, expresó.

Según sostuvo, el militar no solo es consciente de la responsabilidad que acarrea su trabajo debido a la formación recibida por sus padres. También se da cuenta del peso de su profesión al salir a las calles y al convivir con la gente, especialmente con los más pequeños.

“Un día estaba en el supermercado y me percaté de que un niño estaba observando curiosamente mi uniforme, cuando por fin se animó a acercarse a mí solo me dijo sin siquiera conocerme que quería ser como yo”, narró.

Esta anécdota le causó mucha impresión en su momento, de hecho la describió como “uno de los momentos más satisfactorios de su carrera”.

Al contar la historia de su incipiente pero prometedora trayectoria militar, el teniente Carlos Medina externó un consejo a los niños y adolescentes que también desean convertirse algún día en militares.

“A los nuevos que no se desesperen, que este es un trabajo demandante pero la satisfacción de servir hace que todo valga la pena”, dijo.

Alcanzando otro sueño, el sábado Medina fue el militar más joven de su grupo en graduarse del Diplomado en Derecho Procesal y Constitucional.

La Armada Dominicana realizó, en la mañana del sábado, la ceremonia de clausura y entrega de certificados del Diplomado de Derecho Procesal y Constitucional de la Escuela de Formación Jurídico Moral de esa dependencia del Ministerio de Defensa.

Más de 30 de sus militares y algunos ciudadanos civiles fueron reconocidos tras haberse formado durante cinco semanas en el diplomado impartido por profesionales en la materia miembros del Colegio Dominicano de Abogados (CDA).

Fotos: Jorge Luis Martínez / LD