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DESDE LA ÚLTIMA BUTACA

Detroit

Cámara en mano y jeans bien ajustados a su hermosa cintura, Kathryn Bigelow entra en el set de filmación como si estuviera librando su propia guerra. Es la mirada de una artista que no solo trabaja siguiendo los dictados de su corazón, sino aplicando la técnica cinematográfica que ha aprendido y ha hecho suya a lo largo de su carrera.

Detroit, es tal vez su película más dura, en términos de violencia psicológica. Además, su primera hora de metraje es brutal: la ciudad de Detroit se trasforma en un campo de batalla peor que lla guerra de Viet Nam, vigente por esos días finales de los sesenta.

Ella resucita. Pero no a secas. Enriquece su historia con elementos de ficción gracias a un guion bastante bien equilibrado que se esmera en la creación de parlamentos movidos entre la ingenuidad de los protagonistas y la angustia de terror que sufren. Y también el guion trabaja en el cinismo sicológico, la indiferencia de ciertas autoridades y el desenfrenado culto al racismo que en muchos momentos supera el legado de la esclavitud al Sur de los Estados Unidos.

Bigelow aporta el toque de gracia en el cuarto de edición donde su mirada experta colocó cada cosa en su lugar. Algunos señalarán ex ceso de metraje, otros, por el contrario, se introducirán en aquella realidad con temor y rabia. En ambos casos, la directora logró su objetivo de crear una obra de altos valores cinematográficos que no solo llama la atención por la violencia extrema, sino por el esmerado cambio de color de sus personajes, muchos de ellos carentes de una consecuente reiteración farandulera dentro del “star sistem” de Hollywood.

Sin dudas estamos frente a su obra más acabada cinematográficamente; una cinta coral que nos sumerge en las entrañas de una sociedad donde los valores humanos parecen estar signados por el color de la piel y donde los hombres, más que lobos de sus propios compatriotas, juegan con ellos como simples marionetas.

Y muchos aplausos también por sus buenas influencias del Funny Games de Michael Haneke,,, cinta que parece renacer en la mirada de diversos directores contemporáneos.

Esta obra no ha sido bien acogida en los Globos de Oro, ni suena entre las canditas al Oscar. Pero eso no le resta méritos. El pasado año se llevó lla añorada estatuilla “Moonlight”, una historia protagonizada por afroamericanos. No se puede cantar victoria dos veces seguidas, por mucha maestría que se tenga.

Ficha técnica. País: Estados Unidos. Año: 2017. Duración: 143 minutos. Directora: Kathryn Bigelow. Guión: Mark Boal Reparto: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O’Toole, Hannah Murray,Anthony y Kaitlyn Dever.

Sinopsis: Ambientado durante los disturbios raciales que sacudieron la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan, en julio de 1967, la historia comienza con una redada policial en un bar nocturno que opera sin licencia, hecho que culminó en una de las revueltas civiles más violentas en la historia norteamericana.

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