editorial

La sobrecogedora amenaza de “Barbecue”

Con las promesas de repartir armas y dinero a sus pandilleros para que terminen de construir el polémico canal derivador del río Masacre, el líder de la principal banda haitiana, Jimmy Chérizier “Barbecue”, ha planteado un inesperado desafío a nuestro país.

El hecho de que “Barbecue” haya abrazado esta causa y la uniera a su plan de desatar una “batalla armada” para derrocar al régimen haitiano, es una prueba que legitima las inquietudes que expuso ayer el presidente Luis Abinader ante las Naciones Unidas.

Con más razón se justifica una apremiante decisión de la comunidad internacional para el despliegue de una fuerza de pacificación en Haití, única manera de frenar la catástrofe institucional que empuja a ese país al caos total.

Como dijo el presidente Abinader, el tiempo de actuar se ha agotado y es de extrema urgencia impedir que la inacción en hacerlo se convierta en “la crónica de una tragedia anunciada”.

Las imágenes de masas de haitianos blandiendo puños y armas para “defender”, in situ, la continuación de los trabajos del canal, no dejan lugar a dudas de que se está engendrando un escalamiento mayor de la crisis.

Con esta proclama de “Barbecue”, las bandas armadas repudian directamente la postura de la República Dominicana, que ve en la apertura de este canal una amenaza de daños a la ecología de ambos países.

Francamente, “Barbecue” también está por entrar en guerra contra nuestro país y esa sola posibilidad es, en sí misma, sobrecogedora.

LA SOBRECOGEDORA AMENAZA DE "BARBECUE" Video

LA SOBRECOGEDORA AMENAZA DE "BARBECUE"


Más motivos existen, pues, para que nuestro país mantenga estrictamente sellada la frontera, eleve el nivel de defensa preventiva de la seguridad nacional y se sitúe en una posición de neutralidad, no beligerante, ante las inminentes respuestas que tendrán que darse para controlar la espiral de violencia en Haití.

Mientras la crisis sigue este peligroso curso, los dominicanos tienen el deber de proteger la dignidad y la soberanía de su patria, apelando a todos los recursos que la ley y los convenios internacionales ofrecen a su favor.

Con más razón hay que mantener rectilínea e inquebrantable la “Raya Abinader”, síntesis de la estrategia de defensa de nuestra integridad fronteriza y la seguridad nacional, por encima de los chantajes, falacias y presiones de que se valen los enemigos de la patria.