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Economía & Negocios martes, 14 de noviembre de 2017
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Las finanzas empresariales y la tecnología digital

Obispo Marte Javier

En los últimos años, impulsado por el fenómeno de la globalización económica, hemos asistido a un desarrollo de los mercados financieros sin precedentes, a tal punto que en la actualidad la gestión de recursos y riesgos financieros ocupa un lugar estratégico en la gestión empresarial. Así la participación de las empresas en los mercados financieros se ha incrementado de forma importante, bien como mecanismo de financiación alternativo al crédito bancario, o como forma de gestionar profesionalmente excedentes de liquidez mediante la adquisición de instrumentos financieros emitidos por otras empresas.

Las finanzas corresponde a todo lo relativo a los movimientos de dinero, no solo a los Estados, sino también a las distintas operaciones que se realizan en cuanto a los negocios y comercios, teniendo para ello la introducción del concepto “Capital” (es decir, los recursos con los que se cuenta tanto a modo personal como por parte de una compañía).

Su análisis está muy ligado a la Contabilidad, tanto así que es una de las herramientas utilizadas para un mayor control de las operaciones financieras que se realizan, en el marco de la gestión del capital y al estudio del mismo para lograr una elaboración de un plan que le facilite una correcta administración y la previsión que permita llegar a un crecimiento económico.

Además, trata de enfocarse en los orígenes del dinero, considerándose las mejores fuentes de ingresos monetarios, deduciendo la utilidad que se le da al capital obtenido y posteriormente la elaboración de un cronograma de pagos e intereses que corresponden a las transacciones de dinero, pudiendo gestionar si es posible, inversiones y hasta sugiriendo cuál es la mejor opción para destinar esos fondos.

Como en muchas acciones de nuestra vida, se corre el riesgo de poder realizar una inversión y que ésta salga mal, siendo considerado esto como Riesgo Financiero, siendo una incertidumbre entre la rentabilidad (es decir, los beneficios que dará la operación) y el interés que se genere en los valores invertidos.

Las Finanzas Empresariales incluyen funciones como la planeación de la estrategia de una empresa, de gasto de capital, de la gestión de los trabajadores y del presupuesto considerado. Consecuentemente, la tecnología digital permite el ajuste automático de estos planes, al considerar los cambios diarios en el volumen de insumos, la inflación, la tasa de interés y el gasto de mano de obra, entre otras. Este avance tecnológico también acerca al director financiero (CFO, por sus siglas en inglés) a los otros departamentos de la empresa como Mercadotecnia y Operaciones.

Los profesionales especializados en finanzas ofrecen experiencia y perspicacia en la gestión de los impuestos, la tesorería, los riesgos financieros y la relación con inversores, entre otros. Idealmente, estos trabajarían dentro del Centro de Excelencia de una empresa y por medio de la tecnología digital exaltarían por el valor que crean y el riesgo que disminuyen.

Los CFOs deben considerar la formación y experiencia del profesional al seleccionarlo cómo un ‘zar’ de finanzas.

El entorno de política organizacional y de sistemas ha ido evolucionando dado la influencia de las tecnologías digitales sobres las funciones de la finanzas. Hoy en día se requieren de soluciones de Gobierno y de riesgos para vigilar, prevenir y detectar el cumplimiento de procesos en una fábrica de finanzas.

Las nuevas tecnologías también requieren una fuerza de trabajo mejor preparada para tomar roles cómo consultores de procesos empresariales, analistas de negocio y técnicos especializados. Finalmente, se ha requerido de inversiones en sistemas ERPs para realizar procesamientos en tiempo real y la gestión visual de los procesos de finanzas.

Las PYMES

Durante las últimas décadas, diversos gobiernos, entidades privadas y organismos internacionales han venido desarrollando políticas dirigidas a la promoción de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en los países en desarrollo. Esas políticas han sido comúnmente concebidas como parte de una estrategia global dirigida a la promoción de competitividad y crecimiento económico, así como a la reducción de los niveles de pobreza y la desigualdad. Tal estrategia, a su vez, ha estado tradicionalmente basada en el siguiente conjunto de premisas:

Se hace evidente que una de las características del mercado laboral dominicano es el alto porcentaje de la población empleada en el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (PYMES). Este sector genera un 70 por ciento del empleo, si se considera que el mismo abarca las microempresas unipersonales (los denominados trabajadores por cuenta propia) y aquellas empresas con hasta 50 empleados. También, el sector genera casi la mitad del empleo, si se consideran las empresas que emplean entre dos y 150 trabajadores.

Las PYMES pueden jugar en el trascurso de crecimiento y desarrollo de los países. Para algunos observadores, las firmas pequeñas son la fuente del espíritu empresarial innovador, ya que fomentan la competencia y el crecimiento de la productividad. Además, por su impacto en el empleo, son vitales para la reducción de la pobreza y la inequidad.

En el contexto dominicano, los pequeños y medianos negocios son generalmente definidos a partir del número de empleados, y en la definición adoptada en este documento se considera como tal a las empresas entre 11 y 150 empleados. Estas firmas han suscitado el interés de los sectores público y privado, que algunas veces las consideran como instrumento clave en la búsqueda de competitividad, y otras veces como una vía de generación de empleo y de combate a la pobreza.

Los pequeños y medianos negocios cumplen un rol fundamental, pues con su aporte, ya sea produciendo y ofertando bienes y servicios, demandando y comprando productos, constituyen un eslabón determinante en el encadenamiento de la actividad económica y la generación de empleo.

En tal sentido, gracias a que  estas emplean a una gran cantidad de personas con menores costes salariales por trabajador, aportan cierta estabilidad al mercado laboral (muchos empleados ubicados  en muchas empresas, en lugar de estar concentrados en unas pocas empresas grandes).

Por su tamaño, las PYMES poseen mayor flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado y para emprender proyectos innovadores. Esto, aunado a las particularidades de su gerencia, suelen propinarle un espacio especial en las políticas públicas y en la academia.

Nota: El autor es administrador de empresas, especialista en finanzas y catedrático universitario.

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