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21 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 6:24 PM
Zona Este 1 Agosto 2010
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Agua frescas
El mejor regalo para papá: la obediencia
Hay muchos padres que se han sacrificado por sus hijos y le han demostrado su amor siendo buen ejemplo, pero éstos se han extraviado, poniendo de lado las enseñanzas de su progenitor
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Francia Tejera de Aponte

- Papá, ¿qué deseas que te regale el día de los padres?- ayúdame en eso por favor- concluyó Braulio.

El papa lo miró inquisitivo, como deseando penetrar a lo más profundo del pensamiento de su hijo.

Guardó silencio por algunos segundos que a Braulio le parecieron horas…

Su papá es así…

Polifacético. Impredecible.

No se alegra con lo que otros sí.

Jamás se está seguro de lo que él responderá.

-Papá- insistió Braulio- dime qué quieres de regalo… te voy a sorprender, ya verás, te daré exactamente lo que me pidas- expresó el hijo entre esperanzado e impacientado.

El padre esbozó una media sonrisa, cualquiera al verlo se confunde, no se sabe si sonríe o simplemente hace un gesto con su cara, mientras, con un tono entre severo y amable

le dijo:

- Esta vez el regalo le saldrá muy barato, aunque su costo es elevado, puede dármelo sin envoltura mi hijo, puede traerlo usted  mismo o a si desea puede mandarlo, pero: “Quiero obediencia”.

Al papá de Braulio le ocurre lo que a muchos, tienen hijos que aman profundamente, por los cuales se han sacrificado, a los que le han demostrado su amor siendo buen ejemplo, pero éstos se han extraviado o han decidido tomar otros modelos, poniendo de lado las enseñanzas de su padre.

Cuando hay fechas especiales llegan con regalos impresionantes, que le arrancarían abrazos efusivos a cualquier mortal, menos a un padre serio y respetuoso que está convencido de lo que dijo el proverbista que “El hijo obediente es orgullo de su padre, pero que el desobediente atraerá desgracias”.

La Biblia narra la historia de un padre en los tiempos de los reyes.

Se llamaba Cis y tenía un hijo llamado Saúl.

El  joven era de hermoso parecer y de buena contextura física, tan bien parecido era, que como él no había nadie en Israel.

Un día Cis notó que se le extraviaron unas asnas y llamó a su hijo para que fuera a ver si las encontraba.

Saúl tomó uno de los criados y se marcho. Puso tanto empeño en obedecer el mandato que se extendió más allá de los terrenos de su papá.

No le importó distancia, esfuerzo físico, que se le agotaran las reservas para su alimentación, porque tenía un pensamiento fijo: cumplir con el pedido de su padre.

Se dieron situaciones que lo llevaron a conversar con un profeta de Dios y para su sorpresa él le dice: “No te preocupes por las asnas, ya aparecieron, pero no te vayas, come conmigo, porque todo lo bueno y codiciable de Israel es para ti y la casa de tu padre.

Saúl no podía creer lo que escuchaba ni entender de qué se trataba todo eso, hasta sacó cuentas de que su familia era la más pequeña de la tribu, viéndolo de modo objetivo, Saúl estaba consciente que él no calificaba para lo que sus ojos estaban viendo.

Horas después recibió la gran sorpresa de su vida, el profeta lo ungió dándole la noticia que había sido elegido por Dios para gobernar, consagrándose ese día como el primer rey de Israel.

¿Irreal? Créelo, que así ocurrieron los hechos.

Y todo comenzó con la obediencia.

¿Qué  hubiese ocurrido si él le dice a su papa que no? ¿Si por ser tan hermoso, fornido y joven hubiese tenido en poco la asignación de buscar animales perdidos?

Pero obedeció.

Salió por asnas y regresó con corona.

Aquí hay un principio que no puede ser violado: “La obediencia siempre traerá retribución”

Saúl es el tipo de muchos jóvenes de hoy, era hermoso, ancho de hombro, muy alto, pero su belleza y cuerpo formidable no fueron estorbo para él ir por los montes detrás de

esos animales.

No sé qué tipo de pedido los padres estén haciendo hoy, pero la verdad bíblica se impone, la obediencia es la respuesta según el modelo de Dios. Ésto va más allá de la edad que tengamos, si somos hijos, el modelo divino sigue siendo el mismo, “Hijos, obedeced, en el Señor a vuestros padres porque ésto es justo” (efesios 6:1)

Es un buen momento para revisar, para analizar si estamos actuando con justicia en nuestro trato a los padres, Dios todo lo sabe, y pide que independientemente de cómo sea papá, el hijo le prodigue honra.

No se trata sólo de un buen regalo el domingo, trae el obsequio, pero trae contigo respeto, amor y obediencia.

Tendrás largura de días, esa es la recompensa, pero quién sabe, quizás Dios, nuestro Padre Celestial, mire tu dedicación, y al igual que a Saúl, te entregue algún reino, te dé la oportunidad de dirigir algo poderoso; viene retribución a causa de tu obediencia.

Que como Saúl te motive la obediencia, pero que regreses coronado.

Felicidades en tu día papá y que tu casa se llene de coronas, a causa de la obediencia de tus hijos!

franciatejera@aguasfrescas.org

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