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Artes visuales

La Bienal León Jimenes por dentro

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Marlenis Collado
Santiago

Todo proceso es la suma de voluntades y esfuerzos para obtener un fin más pulido ante las necesidades planteadas. Desde 1964 el Grupo León Jimenes convocó al primer Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, que se ha convertido en uno de los principales certámenes de arte por iniciativa privada en América Latina.

El proyecto nace del reconocimiento de que el arte es un componente fundamental para el desarrollo de las comunidades. En noviembre de 2015 se emprendió el camino de la versión vigésima sexta, dando a conocer las bases del concurso al público. En ese instante ya todo un grupo creativo había iniciado el proceso de trabajo que conlleva la entrega. 

La labor ardua de cada integrante del concurso es un granito de arena que se reúne hasta conformar una gran pirámide.

Manos a la obra  

 Pocos procesos son tan colectivos e interdisciplinarios, como el montaje de una exposición. Esa actividad integra: artistas, diseñadores gráficos, curadores, museógrafos, referencistas de la mediateca, especialistas en educación en museos, electricistas, ebanistas, pintores, informáticos, restauradores y conservadores de obras de artes, a los que se suman aquellos que dan el apoyo desde las áreas administrativas de la institución.

 Desde la Gerencia de Programas Culturales del Centro León se atienden los proyectos artísticos y culturales que desarrolla la institución. Dentro de ellos, el más importante es el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

 En este sentido, Luis Felipe Rodríguez, gerente de Programas Culturales, informa que corresponde al equipo de especialistas y técnicos llevar adelante “la gerencia” del concurso desde la elaboración de las bases que convocan a cada edición, hasta el momento del cierre de la sala que acoge las obras seleccionadas y premiadas. “Esto implica observar un riguroso cronograma de trabajo e integrar armónicamente los aportes que desde diferentes visiones disciplinares hacen los miembros de los diferentes equipos de trabajo”, expone.

 La diseñadora gráfica, María Isabel Tejeda, explica que en su tarea dentro del concurso realiza más de 25 propuestas de línea gráfica, de las cuales ella misma depura hasta optar por tres artes a proponer.

Tejeda asegura que el proceso creativo conlleva mucho tiempo y es el núcleo de todo. Las ideas le surgen del ambiente, de la gente, de los viajes. “Yo quería que en esta ocasión hubiera mucha exhibición, aspecto juvenil y que simultáneamente se viera el Caribe. Trabajo sola, lo que el equipo organizador del concurso me pide lo trato de proyectar en cada diseño”, comenta la artista gráfica.

Selección y curadores

En abril de 2016, el jurado seleccionó a 18 artistas y dos colectivos, quienes expondrán sus obras en la sala destinada. Ya elegidos los participantes, entran en el desarrollo del concurso los curadores.

Joel Butler, encargado de Artes Visuales del Centro León, sostiene que dentro del concurso su función es el seguimiento curatorial a los artistas en el proceso de producción de sus obras y dentro de la sala de exposición coordina junto a Sara Hermann.

Todo el proceso que le involucra empieza con el recibimiento de los dosier de los artistas. Al cerrar la convocatoria la labor es preparar los documentos para que el jurado seleccione los artistas participantes de la exposición del concurso. 

Luego que el jurado determina los participantes, comienza el proceso curatorial, que lo dirigen cuatro especialistas. Cada curador es el responsable de velar por el seguimiento de cinco artistas, porque hay participantes que entregan proyectos de obras y otros a los que se le hacen sugerencias, informa Butler.

Dentro de la asesoría los curadores orientan a los artistas con relación a lo que necesitan en la parte logística, los posibles auspicios para las obras y coordinar la transportación.  En la parte conceptual el curador debe velar porque la obra se mantenga a su sentido original, hasta llevarla a su mejor estado.

Laura Bisonó, curadora integrada al concurso, entiende que cada artista es distinto dependiendo de la conexión y necesidad que se cree. La curadora expresa que sus instrucciones son más museográficas.

Asesoría

“El concurso es un trabajo permanente y que desde sus inicios no ha parado. El lado más fuerte no es solamente su permanencia en el tiempo como una de las iniciativas privadas de apoyo a las artes de mayor sostenibilidad de Latinoamérica, sino también permanencia en cuanto al trabajo”, dice Sara Hermann, asesora de arte visual del Centro León.

Un evento de este tipo requiere de un trabajo incansable, ese trabajo implica también la revisión, la transformación y la adaptación del fenómeno del concurso a las necesidades culturales que exige la contemporaneidad, agrega la asesora.

“Ha sido muy rico trabajar con tanta diversidad de propuestas, con parcelas muy distante del discurso pero que todas están relacionadas con el contexto nacional. Se ven piezas que aluden a la estructura política y social de la sociedad contemporánea dominicana. Otra a las instituciones de carácter social que son más globales, a cuestiones que están vinculadas a la marginalización, a la exclusión, a la migración y a la construcción de una realidad en colectivo”, asegura.

El grafismo

La literatura, las letras, los conceptos; los grafismos se ven en la sala de exposición. En esa parte el encargado es el diseñador gráfico independiente, Franklin Sánchez, quien con sus herramientas de trabajo plasma los grafismos en la exposición.

Su desempeño es la rotulación y montaje del grafismo de título o dentro de la sala, labor que hace en un estimado de dos semanas. El joven debe encargarse de modificar el arte en cuanto a dimensión del material, luego de la rotulación, limpiado de sobrantes y el montaje. En esa tarea se implican dos personas.

En educación

Hay una vinculación entre el espectador y el artista que debe conectarse en la estación de educación, donde se trata de crear un espacio lúdico en el que el visitante se sienta más cercano a la obra.  En esa área, Roseric Mercedes es la encargada del ámbito educativo de la exposición del 26 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

“Es un proceso enriquecedor el que se vive desde el ámbito educativo. La realización de la estación educativa es una suma de voluntades y pensamientos que mezcla a todos los participantes del proceso. Toda la ruta sale a la luz con la selección de los artistas. En el caso del concurso, por la variación en los temas lo que buscan es agrupar por grandes temas las obras para facilitar el aprendizaje”, refiere.

Museografía

Leticia Moronta y Paula Flores son las responsables de la museografía del actual concurso. Para Leticia lo principal es que es un trabajo en conjunto porque una cosa depende de la otra y cada uno pone su idea para lograr el objetivo común.

“Esta museografía se inició a partir de los ejes temáticos, que el jurado trató de agrupar  por tópicos. Con el seguimiento que le dieron los curadores a cada obra nosotros montamos lo que es la museografía manteniendo la igualdad en cada obra, no resaltar ninguna, cada una con sus características especiales y que sea un recorrido libre y abierto que no tiene ámbito”, explica Moronta.

Flores aclara que en el caso del concurso, desde que los jurados eligieron las obras, sugirieron cómo colocar las piezas por temas, y a partir de la agrupación de los artistas se hacen diseños de la sala en la computadora. Estos diseños se realizan de acuerdo a los requerimientos de los artistas: necesidades económicas que tengan las obras, el recorrido y la circulación. 

Cada obra habla sola de los materiales que se va a utilizar para que quede como el autor la pensó. Los curadores ven el texto, luego pasa a comunicación, a diseño gráfico y finalmente al suplidor.

La luz la maneja el equipo de servicios generales y en museografía se cuenta con el soporte de personas que ayudan con el montaje de las piezas. Se hace un primer ejercicio de iluminación y luego se decide que luz va a ponerse. Paula indica que luego de que se termina el montaje se ve cualquier detalle en las paredes  y que las obras estén perfectamente colocadas.

Lo técnico

El equipo de servicios generales consta de 16 personas, de ellos 14 se involucran en el seguimiento de la limpieza de la sala, pintura, el montaje de las luces, los dispositivos electrónicos y todo lo que sea un recurso audiovisual para el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

Ronald Marte, coordinador de servicios generales, informa que también se contratan auxiliares externos y que desde que reciben el plano se inicia el trabajo.

En lo económico  

 Según Luis Felipe Rodríguez, cada edición implica la elaboración de un presupuesto diferente que contempla todas las acciones a ejecutar que en un evento que se transforma y adapta al ritmo en que se muevan las artes visuales en el país y el mundo puede variar de una versión a otra.

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