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PREMIO

Buena Ventura Báez distinto

DESDE LA CONCEPCIÓN JOSÉ BÁEZ GUERRERO, LA MALA PRENSA SOBRE BÁEZ LLEVA 130 AÑOS: “NADA EMPOBRECE MÁS A UN PUEBLO QUE SU PROPIA INCAPACIDAD DE VERSE COMO REALMENTE FUE Y ES; DESCONOCER LA AUTÉNTICA IMPORTANCIA DE SUS HÉROES.

  • Buena Ventura Báez distinto
Daniela Pujols y Luis Beiro
Santo Domingo

José Báez Guerrero  se alzó con el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes con su precisada obra “Buenaventura Báez”, un personaje que ha sido  abordado en la historia dominicana con diversos criterios. El autor se decidió navegar contracorriente. Ha propuesto a este político, militar y presidente de la naciente República en cinco ocasiones, desde otra perspectiva.

Este fue un libro hecho con rigor y pasión. El transcurrir de los años no era limitante para el grado de investigación que quería hacer: “Escribir esta biografía tomó más de veinte años, para investigar, leer, analizar y desentrañar la cuestión de cómo se creó y perduró la falaz leyenda negra de este gran prócer”, refleja Báez Guerrero.

 “No es sólo si Báez fue bueno o malo, sino la necesidad de revisar muchos conceptos errados y contextualizar los hechos”. Además afirma que: “No creo que pueda hablarse todavía de “rescate de imagen” ni de algún resultado, salvo mi invitación a comenzar una discusión o conversación sobre el tema.

En esta entrevista conoceremos más sobre su obra, la carrera periodística y literaria del autor.

¿Qué lugar ocupa “Buenaventura Báez” en su carrera literaria?

El Premio FIL-León Jimenes 2015 es realmente un honor inmenso y también un compromiso. Pese al previsible y comprensible ninguneo de notorios silencios, han reconocido un libro que va contra corriente. Escribir esta biografía tomó más de veinte años, para investigar, leer, analizar y desentrañar la cuestión de cómo se creó y perduró la falaz leyenda negra de este gran prócer. Pero el juicio sobre este o cualquier libro no corresponde al autor.

En usted ¿dónde termina el periodista y cuándo comienza el escritor?

No sabría deslindar una y otra categoría pues a veces se solapan. Al periodismo, muchos lo consideran un género literario. Para mi un paradigma de periodista que hizo excelente literatura es Freddy Gatón Arce.

¿Dejaría alguna vez de ser periodista?

¿Se puede? Temo que es un virus incurable. Quizá, si quisiera dejarlo, el periodismo no quiera dejarme a mi...

Como literato, usted se ha destacado en el cuento, la novela, la poesía y la historia. ¿En cuál género se siente mejor?

¡El teatro! Je je je... Los distintos géneros quizá son poco más que formas o moldes convenidos por escritores y sus lectores. En cuanto a sentirme mejor con uno u otro, los sentimientos suelen ser traicioneros o irracionales. Siento placer cuando logro expresar una idea de manera que provoque alguna reacción sana, emotiva por nociones estéticas o que ayude a pensar o repensar algún asunto que contribuya a que mejoremos. Sea un artículo periodístico, un ensayo o un poema, mejor si se logra decir algo inteligente bellamente. Algunas poéticas por lingüistas quisieran ser camisas de fuerza para cuerdos, ¡una locura!

 La pregunta podría ser “cuál lectura prefiere”. Hace años leía novela, cuentos y filosofía. Ahora prefiero la historia, el Código Civil, la poesía y ensayos como los de Niall Ferguson, Jared Diamond, Yuval Harari o el periodista Paul Johnson. Leo al menos quince diarios cada día. Y dedico más de tres horas a la semana a revistas como “The New Yorker” o “Atlantic”. Parece una pedantería borgiana pero siento ser un lector apasionado más que un “escritor”. ¡Y líbreme Dios de considerarme “historiador”! Tengo amigos que dicen “periodista” como insulto y casi siemzpre tienen razón. Pero soy esencialmente periodista.

Algunos historiadores buscan notoriedad mirando el lado oscuro de los personajes. Usted ha rescatado una imagen de Buenaventura Báez no resaltada por muchos académicos. ¿Se siente satisfecho con ese resultado?

El libro sobre el Presidente Báez apenas salió en diciembre pasado y aunque fue necesario reimprimirlo por agotarse no creo que pueda hablarse todavía de “rescate de imagen” ni de algún resultado, salvo mi invitación a comenzar una discusión o conversación sobre el tema. No es sólo si Báez fue bueno o malo, sino la necesidad de revisar muchos conceptos errados y contextualizar los hechos. Nada empobrece más a cualquier pueblo que su propia incapacidad de verse como realmente fue y es; desconocer la auténtica importancia de sus héroes, villanos y procesos sociales. La mala prensa de Báez lleva 130 años y será difícil cambiarla. No imposible, sí necesario.   

Su libro premiado ¿es solo una invitación al lector para rescatar una parte importante de nuestra historia o tiene el propósito de estimular a investigar más a fondo algunos sucesos y personajes de otras épocas?

Por casi 40 años desde 1849 no hubo dominicano más popular ni más aclamado que Báez, hasta después de muerto. Pero la historia no es más que aquella versión de los hechos aceptada o convenida por la mayoría. Gran parte de cuanto tenemos hoy como verdades resulta que no fue así; o si fue faltan detalles o contexto.

Por ejemplo, el político José Gabriel García fue un furibundo enemigo de Báez, a quien siempre enrostró haber sido mariscal español y luego la intentada anexión a los Estados Unidos. Pero él mismo, García, fue funcionario del cabildo y suplidor del gobierno durante la anexión a España, que apoyó y defendió ardorosamente en periódicos madrileños; como canciller en 1867 firmó la carta ofreciendo Samaná a los americanos, que inició en firme el interés estadounidense por anexarnos. Eso fue antes del período de los Seis Años de Báez. ¿Puede García ser el mejor juez de Báez?  

Usted ha creado “Arte Tuto”, editora que publica sus propios libros. ¿Cuál es la línea de trabajo de esta empresa?

Arte Tuto no es una empresa sino una fundación sin fines de lucro dedicada a promover la cultura dominicana. Su nombre es el de mi abuelo Tuto Báez (1895-1960), fotógrafo, pintor y pionero de la radiodifusión comercial. Iniciamos en diciembre de 2013 con la primera exposición individual del artista Manuel Báez-Delgado, mi hijo mayor, en Quinta Dominica. Hasta ahora hemos publicado “Cartas de un Borrasho”, “Encomio de la Prensa”, “Diatribas”, “Buenaventura Báez” y la cuarta impresión de “Guzmán, su Vida, Gobierno y Suicidio” (Premio Nacional de Historia 2009). Recién imprimimos “La Cura del Deseo”, mi segundo libro de poesía, que próximamente será puesto a circular.

¿Considera que la edición de libros impresos en papel es un esfuerzo cultural del pasado siglo?

Imprimir libros en papel es usual hace apenas cinco siglos. La literatura posee versos épicos de Gilgamesh, rey en Mesopotamia 28 siglos antes de Cristo, hace casi 4,800 años. Es la obra más antigua conocida. Igualmente sobrevive poesía y teatro de la época dorada ateniense, cinco siglos antes de nuestra era. Y ni hablar de la literatura de India o China. Hubo poesía, cuentos y teatro siglos antes que la escritura, que las narraciones históricas, ensayos o periodismo. Cambia la técnica o soporte, cómo fijar los sonidos del lenguaje o el habla en signos que son la escritura, pero ello no es más que un medio para preservar y transmitir la idea, como fueron antes la memoria humana, las tabletas de barro de los sumerios, los papiros egipcios, los rollos y cerámicas chinos o los nudos de indígenas americanos.

Pese a todo el avance técnico y científico del siglo XXI, todavía cientos o miles de millones de personas nunca han usado un teléfono, leído un periódico o libro ni conocido muchas manifestaciones artísticas. Creo que eventualmente la edición de libros en papel será sustituida por otro medio o soporte, pero todavía no podemos despachar a la imprenta como si fuera un arcaico esfuerzo cultural del pasado siglo o de cuando Gutenberg. Me parece que al libro y a los medios noticiosos impresos les quedan unas cuantas décadas antes de que sean completamente avasallados por la tecnología digital.

  Más me entristece que vayamos perdiendo el interés o la capacidad de escribir directamente sobre papel, con bolígrafo, pluma fuente o lápiz. Ya casi nadie manda cartas. Hay algo muy distinto en la escritura a mano comparada con la digitación en una computadora. Pero quizá sólo soy prematuramente viejo y anticuado y en el futuro la telepatía dejará atrás la Internet, como predijo Kurzweil.  ¿Para qué preocuparme por lo que no controlo o es inevitable? Podría estar desperdiciando un tesoro de mayor certeza: mi aquí y ahora.

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