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23 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 11:34 AM
Ventana 5 Enero 2013
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LITERATURA

Paternalismo enfermo

EN LOS CUENTOS DE BÁEZ EL PADRE ES UNA MEMORIA TRISTE QUE SE MENCIONA DE PASADA
  • Realidad. Basta con leer los poemas de "Postales", texto galardonado con un controversial Premio Nacional de Poesía, para ceder ante el encanto de su lírico susurro.

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Rey Andújar
Chicago, EEUU

All portraits are self-portraits
Lucien

La colección “Págales tú a los psicoanalistas” del dominicano Frank Báez es justa en su decir. Es una escritura sin gestos exagerados en donde a retazos aparece una voz lírica que completa un elemento fantástico y estético. Es importante destacar que en estos cuentos Báez ataca de frente la cuestión paternalista existente en Dominicana. 

Una mirada sociológica a la reciente producción literaria nacional ofrece claros parámetros de verticalización del poder desde la figura de un gran conductor o padre todopoderoso; lo anterior se traduce en formas escriturales en donde lo falocéntrico es ley y rey. 

En los títulos representativos de la producción posterior a la revuelta de 1965 se repiten con regularidad los estereotipos femeninos del deseo y el servilismo, narrados desde una voz masculina y moralizadora. La premiada novela “Sólo cenizas hallarás” de Pedro Vergés es una referencia notable para ejemplarizar este fenómeno. 

Textos como “Escalera para Electra” de Aída Cartagena Portalatín proponen nuevas maneras para narrar en femenino y asediar definitivamente lo paternal y las estructuras que demonizan los segmentos alternos de la sociedad. Esta cuestión de autoridad del padre trasciende en textos actuales como Papi, de Rita Indiana Hernández.

En los cuentos de Báez el padre es un fantasma triste al que se menciona de pasada, si se toma en cuenta que “Papá”, en donde se narran los procesos post-velatorios de un padre no convencido de su muerte, es lo más breve de todo el conjunto. Se escribe desde una voz femenina, relativamente joven, que aunque urbana se aleja de la ciudad para hacer un extraño turismo interno. 

La histeria que caracteriza las construcciones femeninas es aquí una condición mental producida por el agobio de vivir en la mediaisla del desorden y la imposibilidad. Esta voz es ilustrada, relaciona escritores y escritoras con la vorágine que atraviesa y lo hace mediante la escritura del desenfado, haciendo en ocasiones referencias directas a Platón y a Heráclito o recurriendo a formas simbólicas herméticas, “Soy una puerta con pestillo por dentro, soy un cangrejo que camina hacia atrás.” 

El cuento que da título a la colección es una bella parrafada en donde contrasta la ciudad abrumada de basura y violencia con el interior de la pobreza y de la postal turística. Este tópico es un lugar común en la nueva literatura dominicana pero Frank destaca por la calidad de su voz; su escritura posee una especie de sutileza en donde lo terrible pasa por casual; la lectura de su trabajo poético reafirma esta hipótesis: basta con leer los poemas de “Postales”, texto galardonado con un controversial Premio Nacional de Poesía, para ceder ante el encanto de su lírico susurro. 

Tanto como la poética, la violencia es también algo constante y sugerido en estos cuentos. En otro relato corto, “No va a doler”, el autor recurre nuevamente a la congestión de la ciudad como causante de la locura detonante que obliga a apretar el gatillo y aniquilar de nuevo al padre. 

El libro termina con “Ahora es nunca”, que es el escape o el Final Destination. Cuatro jóvenes deciden tirarse en camioneta hacia el Sur profundo en busca de hogos alucinógenos y maravillosos. Se accede a la historia gracias al diario de una Femme Viator que ofrece detalles interesantes de una de las regiones más olvidadas del país. 

Aparece aquí la incongruente situación haitiana y la precariedad de estos pueblos exagerada por un suceso meteorológico. 

La atención que recibe Pizarnik por encima de Borges en este Road Trip, que luego se convierte en un Bad Trip, reitera la fuerza narrativa de una voz femenina que enfrenta un paternalismo insistente en la sociedad dominicana. 

Debo repetir que esto no es una exageración, si se toma en cuenta que el lema de campaña del Partido Revolucionario es “Llegó papá”; el padre pródigo que se supone ordene los caminos de la nación. En Frank Báez los personajes se reconocen enfermos y se resisten a pagar tributo a nada que no sea la literatura.

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