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24 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 4:19 PM
Ventana 1 Septiembre 2012
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LITERATURA
Emilia Pereyra nos habla sobre el "Grito del tambor"
EMILIA PEREYRA: "LA INVASIÓN DE FRANCIS DRAKE ME CAUTIVÓ, SUPE QUE TENÍA QUE NOVELARLA"
  • Más que una simple rutina. De acuerdo a la escritora, la constancia es su secreto al escribir una obra.
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Ruth Herrera
Santo Domingo

Quizás la vieron recorrer la cuadrícula central de la vieja ciudad en una mañana de domingo. Emilia Pereyra no paseaba simplemente. Caminaba en otro tiempo, un distante siglo XVI, rehaciendo los pasos que el fiero y despiadado corsario, Francis Drake, talló sobre el empedrado colonial al sitiar la ciudad: la Catedral y su plaza, el Alcázar, los callejones, la orilla del Ozama, la costa del Caribe.

“Imaginaba el terror esparcido ñevoca la escritora, veía los conventos e iglesias arder y a la gente huir. Luego, era fácil escribir”. Alfaguara acaba de publicar su nueva novela, de género histórico, “El grito del tambor”, y Pereyra comparte algunas experiencias con Ventana.

¿Cómo llegas a este episodio del asalto a Santo Domingo por el corsario inglés Francis Drake y qué te cautivó para convertirlo en novela?
Siempre he leído mucha historia y me encantan las novelas y las películas de época. Hace varios años estuve leyendo el libro La vida escandalosa en Santo Domingo en los siglos XVII y XVIII, de Frank Moya Pons, y me di cuenta de que en la época colonial había un gran filón literario. Seguí leyendo otros libros de historia y encontré el suceso de la invasión de Francis Drake. Supe enseguida que tenía que novelarlo. Me cautivó. Mental y emocionalmente viajé a aquellos aciagos momentos y me di cuenta de que los conflictos, los sufrimientos y el marco de la época daban un excelente material para escribir una novela abarcadora, que revelara el mundo de entonces, y que trascendiera la vida aldeana. Me parece que la obra refleja el cosmos “globalizado” del siglo XVI y la crueldad como manifestación de significativos conflictos imperiales.

¿Cuánto tiempo duró el proceso de investigación y el de escritura de esta obra?
Duró mucho tiempo. Primero hice muchas lecturas exploratorias para ir comprendiendo la época y captar su espíritu. Hace unos ocho años comencé a indagar con sistematicidad y a hacer mis anotaciones, pero es a mediados de 2009 cuando empiezo a escribir la novela. Fue interesante, porque cuando tenía ya cuatro capítulos desarrollados la interrumpí para escribir otra novela que se me impuso con una fuerza arrolladora. Cuando terminé esa novela aún inédita, me sentía renovada y pude seguir con mayor dedicación El grito del tambor. Entonces la concluí en unos cuantos meses y la dejé reposar. Me sentí feliz, muy feliz por haberla escrito.

¿Toda tu novela es historia verificable o hay concesiones a la ficción?
La novela se basa fundamentalmente en hechos reales documentados. Se debe a que investigué mucho y a que esa cruel realidad superaba la fantasía, pero también la obra está aderezada con elementos de ficción. Lo que no pude indagar lo imaginé dentro de la lógica de la época. La obra tiene unos pocos personajes de ficción que pudieron existir y que me sirvieron para completar la trama y enriquecerla. Naturalmente, moví una que otra pieza de lugar, por razones estratégicas en esta narrativa.

¿Cómo lograste reproducir el habla de época? ¿Qué tan difícil fue?
Esa fue la parte más complicada. Busqué mucha información sobre la forma de hablar en el siglo XVI, sobre todo leí novelas de la época, cartas de aquel tiempo, libros sobre la forma de vida e indagué en estudios acerca del lenguaje antiguo. Después le pedí a María José Rincón, una querida amiga lingüista y académica, que le diera una mirada crítica a lo que había escrito. Lo hizo con mucho gusto y me ayudó bastante. Para mí era esencial encontrar el tono adecuado para esta novela, el lenguaje que se ajustara a ella y transmitiera el cosmos concebido.

¿Cuál podría ser una lección histórica de este episodio para nuestro presente dominicano?
Cuando se produjo la invasión de Drake, la colonia estaba desprotegida. No existía un gobierno previsor ni una defensa organizada, pese a que se sabía que Santo Domingo estaba en el ojo huracanado de las pugnas imperiales... En la actualidad se siguen manifestando supra poderes regidos por grandes naciones y empresas hegemónicas. Cada país debe salvaguardarse y velar por sus intereses colectivos. Como nación, sentimos desprotección ante las embestidas externas. Es penoso. No hemos aprendido mucho de las lecciones del pasado.

¿Qué significa la escritura para ti?
La plena la libertad. Es el único territorio en que puedo ser libre, y para mí la libertad está muy asociada a la plenitud.

Aunque no siempre puedo escribir literatura, me siento agradecida, porque he podido ganarme la vida con la palabra, un tesoro de extraordinario valor si la sabemos usar conscientemente. La palabra debe ser utilizada para construir, y debemos tener en cuenta su impacto.

¿Cuál es tu rutina y ritual para escribir?
¿Rutina? ¡Ya la quisiera yo! Aún no tengo “la habitación propia”, por la que abogaba la célebre Virginia Woolf, aunque trato de ganármela a pulso. Sin embargo, cuando estoy seducida por un tema, este se impone y aparece el tiempo para escribir ya sea de noche o de madrugada, sábado y domingo o  día feriado. Entonces, escribo y disfruto. Mi secreto es la constancia.

¿Qué se necesita para fomentar la creación literaria en República Dominicana?
La creación literaria se puede estimular promoviendo la lectura y la escritura. Nunca es muy tarde para escribir y proyectar nuestra visión del mundo. Hay que decirle a la gente esto, a la niñez y a la juventud, hay que comunicárselo con alegría y hay que compartir lecturas interesantes.

¿Qué opinas de las puertas que se abren con los libros digitales y las facilidades de publicación a través de Amazon?
Es ventajoso que se estén utilizando las nuevas tecnologías para llevar el libro a los usuarios de internet, del iPad, las computadoras y otros dispositivos digitales. Se trata de un mercado que crece con sistematicidad. No podemos estar al margen de lo que ocurre en el mundo tecnológico y ni de sus auspiciosas perspectivas. Es un tiempo riesgoso que nos da la oportunidad de llegar mucho más lejos en menos tiempo.

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DE COMPROMISO, LIBROS Y AUTORES

Al preguntarle si cree que los escritores tienen que novelar su sociedad y problemas actuales, Pereyra dice que “quien cultiva la literatura debe escribir lo mejor posible sin importar cuál sea el tema elegido.

Las propuestas de soluciones a problemas contemporáneos pueden encontrar vías más útiles de expresión en géneros como el ensayo y el periodismo”.

Entre esos libros a los que siempre vuelve están: La Biblia, El arte de la prudencia, Cien años de soledad, Crimen y castigo, mientras que autores favoritos son, con la salvedad de que “hay  muchísimos más”, Albert Camus, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Terenci Moix, Virginia Woolf, Juan Bosch, Aída Cartagena y Marcio Veloz Maggiolo”.

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