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Ventana 28 Julio 2012
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HISTORIA
¿Por qué La Vega es la ciudad culta?
LA CIUDAD CRECIÓ POR ENCIMA, INCLUSO, DE LA CAPITAL
  • La avenida de los flamboyanes. Es la más conocida y frecuentada de la ciudad vegana de hoy.
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César Arturo Abréu F.
La Vega

Tradicionalmente, dos adjetivos acompañan el nombre de nuestra ciudad de La Vega: “culta y olímpica”, aunque últimamente y por sobradas razones, se le añade el de “carnavalesca”. Es de todos sabido que el bautismo de olímpica lo recibió por la actuación de nuestros atletas en los primeros Juegos Deportivos Nacionales, celebrados en el 1937. ¿Pero, de dónde viene lo de “culta”?

Referencias
En primer lugar, sería interesante definir lo que es cultura. Revisemos las dos primeras acepciones del diccionario de la Real Academia de la Lengua.

1. Resultado o efecto de cultivar el conocimiento humano y de afinarse, por medio del ejercicio, las facultades intelectuales del hombre.

2. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social.

Ambas definiciones encajan perfectamente en lo sucedido y el proceso vivido por La Vega a finales de los años 1800 y a principios de los 1900.

Historia
Antes de entrar en consideraciones, es oportuno recordar que, en el proceso de formación de los pueblos, su primera etapa es la que nace del impulso lógico de fortalecer el cuerpo. Ello así, porque se lo imponían en la antigüedad  el instinto de conservación y el desarrollo de habilidades propias del deporte, que obviamente nació como consecuencia del entrenamiento militar. Tal fue el caso de la antigua Grecia, que primero fue olímpica y luego culta. De hecho, el término “academia” nace del lugar en el que Sócrates y sus discípulos se guarnecían de los elementos para filosofar. Ese lugar no era otra cosa que un gimnasio propiedad del general griego Academus; o sea, primero el perfeccionamiento del cuerpo y luego el del espíritu, de ahí la máxima griega de “mente sana en cuerpo sano”. Hacemos esta anotación porque en La Vega el proceso fue todo lo contrario. Primero fuimos cultos y posteriormente olímpicos.

Las casuas
Es difícil decir cuándo se inicia el proceso de culturización intensiva de los veganos. No sería osado decir que, desde el momento de la fundación de la ciudad en 1494; sin embargo, y siendo más precisos y objetivos, nos atrevemos a señalar que la cultura vegana alcanza lugares cimeros al final de los años mil ochocientos. Bástese recordar las “Tertulias de Don Fe”, que no eran más que peñas literarias y científicas celebradas cada noche debajo de un árbol de limoncillo en el Parque Duarte y a las cuales tenían acceso desde los más connotados literatos, científicos y profesionales, hasta los más humildes. Tanto así, que se decía que un cochero de La Vega era más culto que el más culto de los capitaleños.

Porqué La Vega fue llamada Culta...

Actividades
Asiduos asistentes a esas tertulias eran, entre otros: don Federico García Godoy, quien las encabezaba (de ahí su nombre), el historiador y jurista Manuel Ubaldo Gómez, los educadores Manuel Casimiro de Moya, Arismendi Robiou y Oscar Contreras Marrón, los licenciados Juan José Sánchez, Nicolás Pereyra y José Dolores Portes, el farmacéutico y profesor Juan Gassó Gassó, los comerciantes Pablo de la Mota, Zoilo García y Daniel Batista Abréu, el relojero y platero Carlos María Sánchez, el sastre y músico Francisco Soñé (Pancho), así como los músicos Elías Brache Soriano y Julio Acosta y los artistas Eduardo Gómez y Manuel Pueyo. El grupo de médicos lo constituían  el Dr. Manuel Morillo King, el filántropo Dr. José Francisco García (Pepito) y el Dr. Narciso Alberti Bosch, primer antropólogo del país. Muchos de esos contertulios habían vivido y estudiado en París, por lo que era usual que muchos de los temas tratados tuvieran que ver con el arte y la ciencia francesa.

Los temas científicos eran abordados por el agrimensor Joaquín A. Robiou; su hermano, el meteorologista e inventor Arístides Robiou (don Titín); los ingenieros Alfredo Scaroina Montouri (constructor del antiguo mercado, ya demolido); Zoilo Hermógenes García (Mojito), constructor del Teatro La Progresista; el agrimensor y farmacéutico Agustín Fernández P; el mecánico Federico Basilis y el profesor Carlos María Sánchez Gratereaux. Otros participantes de esas tertulias fueron los presbíteros Adolfo Alejandro Nouel, Armando Lamarche y Braulio Echavarría; y el poeta Fabio Fiallo. Como invitados especiales se recuerdan a José Martí y al Generalísimo Máximo Gómez.

Podemos asegurar, sin lugar a equivocarnos, que no existía en América una ciudad, que con unos diez mil habitantes, pudiera contar en su seno con una pléyade de “cultos” como La Vega de ese entonces. Es, en consecuencia, a partir de esa época, en la que sin lugar a dudas, vivió culturalmente su momento estelar, que La Vega comienza a llamarse, con toda razón y justicia “La Culta Ciudad de La Vega”.

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LA TRADICIÓN NO DEBE MORIR

Con la entrada de un nuevo siglo y el devenir de los años, esas virtudes se irían acrecentando y solidificando, hasta llegar a nuestros días, donde cabría preguntarse: ¿continuamos siendo acreedores de esa apelativo? ¿seguimos siendo cultos? Usted tiene la respuesta.
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