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Religión/Senderos 18 Noviembre 2012
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SENDEROS
Gratitud, cualidad esencial del alma
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Millicent Payano Tolentino

Las Naciones de América del Norte, exceptuando a México, comparten una bella tradición, la celebración del Día de Acción de Gracias; Canadá lo celebra en octubre y Estados Unidos en noviembre.

Esta celebración tiene su historia: en 1620 un grupo de colonizadores cristianos, que posteriormente serían conocidos como peregrinos, viajó a América a bordo del barco Mayflower.

Desembarcaron en el mes de noviembre en la costa este de Estados Unidos. El riguroso invierno en esas latitudes les tomó por sorpresa, sin tener tiempo para prepararse para las duras condiciones de privación y frío. Del centenar de peregrinos pereció la mitad, los que sobrevivieron lo hicieron con la ayuda y los alimentos que los nativos de la zona, los indios Wampanoag, les ofrecieron.

En el otoño de 1621, ya establecidos y con la primera cosecha recolectada, los supervivientes decidieron compartir sus frutos con los indios que les ayudaron cuando ellos no tenían recursos. Durante los tres días que duró la celebración comieron pavo, maíz, calabaza y carne de ciervo. Así fue el primer Día de Acción de Gracias que hoy se conmemora con un gran festejo familiar, en el cual las personas se reúnen con sus parientes en torno a la mesa, realizando celebraciones tradicionales.

Tomando el ejemplo de estos dos pueblos, deseamos extenderte una invitación no para que celebremos un día de acción de gracias al año, ni para festejar una tradición extranjera, nosotros ya tenemos nuestra cena familiar tradicional en Nochebuena; la invitación que hoy te hacemos es para que vivas en permanente acción de gracias cada día de tu preciosa existencia.

Te invitamos a dar gracias todos los días por las cosas, tangibles e intangibles, que recibes reconociendo que todas y cada una de ellas provienen de Dios.

Da gracias por tus seres más amados, por los amigos, por el agua que baña tu cuerpo, por el sol y por las nubes, por la lluvia y el viento, por el calor y el frío, por las mascotas que te regalan su amistad incondicional, por los alimentos en tu mesa, por tus propiedades, por los préstamos, las tarjetas de crédito y demás compromisos financieros, pues ellos significan que alguna vez alguien creyó en tu capacidad y responsabilidad para honrar tus deudas. Agradece por cada uno de los detalles que parecen ser pequeños e insignificantes, porque son justamente esas pequeñeces las que hacen vibrante y agradable la vida.

Agradece a Dios en todo momento y hora, y verás las bendiciones multiplicarse en tu vida y en tu entorno; te invitamos aceptar el desafío de Myrtle Fillmore, co-fundadora del movimiento Unity, en el libro “Cómo dejar que Dios te ayude”: “La acción de gracias y la gratitud son cualidades del alma poco comprendidas y ejercitadas. El cielo y la tierra responden al alma que es acelerada a la alabanza y acción de gracias.

La alabanza es gratitud en acción.

Prueba a usarla. Si dar gracias en el pasado aumentó la escasa provisión en superabundancia, el hecho puede repetirse.

Eliseo lo hizo. Jesús lo hizo. El mismo poder está latente en ti.

¿Por qué no manifestarlo?“.

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