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28 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:39 PM
Religión/Senderos 7 Octubre 2012
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SENDEROS
La gran batalla de los sentidos
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Lesbia Gómez Suero

Cuando el Maestro Jesús hablaba en parábolas, eran las pedagogías que tenía a mano para instruir a los hombres, que inmersos en profunda ignorancia, se debatían con sufrimientos en el cuerpo y alma por los efectos propios de la misma ignorancia. En uno de sus discursos de sabia enseñanza, esbozó lo siguiente: “Yo he venido para crear división. Porque fuego vine a echar sobre la tierra (consumir la ignorancia) y, ¡como deseo que se haya encendido ya! ¿Pensáis que he venido para dar paz a la Tierra?...

No. Os digo, sino más bien división....

porque de aquí en lo adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres...”. -(Lucas 12-13).

Se podría inferir con esto, que la división se operaria en la familia carnal por las simpatías medulares con respecto a la inclinación de los variados dogmas de fe; sin embargo, la verdadera división se da en el interior del hombre por sus íntimos aliados (familiares) las patologías endógenas, somáticas y psicológicas, que batallan entre sí, para liderar la supremacía sobre el Ser. Y es que al imprimir Jesús un modelo nuevo de conducta y de vida con su Evangelio de Amor y Servicio, se hacen antagónicos: peleando entre sí el viejo hombre y la nueva criatura.

Dando testimonio a la máxima que dice: “Que una cosa o idea se conoce por su opuesto”. Quiere esto decir: que con una nueva cultura de amor y conocimiento, los atavismos del animal origen ancestral se relegan, al sucumbir la ignorancia, cuando se logra experimentar los beneficios que da el conocimiento de la Verdad.

Sin embargo, existen aspectos en el interior del hombre como Ser, que se estructuran, definiéndose e integrándose como entidades separadas o autónomas. Pudiendo observarse en el anímico o psiquismo inferior con disfunciones y visos de depresión silente o activa.

En lo humano o cuerpo –sentidos externos- somatizándolos con (gula, prevaricación, placer lúdico).

Y en el Espiritual o Conciencia del Yo Superior: sentimientos nobles, valores con ideales de servicios y amor. Es en estos que se lleva a cabo “la gran batalla de los sentidos”, al crearse la división entre ellos, y a los que Jesús pedagógicamente hacía referencia como división de la familia.

Es importante señalar, que las disfunciones que se asientan en la psiquis, operan con sus mecanismos de defensa para impedir con demérito que el hombre se encamine a emanciparse del estado subliminal de conciencia inferior. Y para ello le hace fijaciones con estampas y fantasías de pseudo felicidad. Es entonces, que esa división pertinaz entre los sentidos externos, las patologías de la psiquis y los valores del espíritu, orientan a que el hombre debe crear conciencia de su status como una estructura integral; y velar como “guardián, para que el ladrón que lleva dentro, no le robe lo más preciado: el conocimiento de su verdadero origen y naturaleza divinos”. lucesparaelalma.blogspot.com

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