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Religión/Senderos domingo, 10 de mayo de 2015
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DOS MINUTOS

El cuento del niño feliz

No es cuestión de méritos míos, como yo creía. ¡No había entendido nada...! Es cuestión de fe en su amor, y de dejarme invadir como sus discípulos.

  • El cuento del niño feliz
Luis García Dubus
Santo Domingo

Su mamá le había dicho que Dios era su papá, y el niño se lo había creído, porque todos los niños creen lo que su mamá les dice.

Tanto se lo había creído, que cuando un día  lo llevaron al templo y le dijeron que esa era la casa de Dios, el niño se sintió en su casa.

Tenía 12 años, pero conservaba la candidez, y la inocencia característica de todo niño sano. Allí se puso a conversar con unos viejos, muy interesado en lo que ellos decían, porque el niño sabía escuchar.  

Su papá, era un obrero, un chiripero que trabajaba muy bien con la madera y era un hombre muy serio. Con él trabajaba Jesús.

Y pasan 18 años, con lo que ya este niño era un hombre de 30. Un hombre sencillo como su papá, y de fácil trato, como su mamá.

Entonces le sucedió algo muy impresionante. Resulta que se puso en una fila a la orilla de un río, donde la gente iba para que un primo de él los bautizara como para limpiarlos con el agua del río.

Y él no estaba sucio, pero fue como quiera.

Y entonces pasó lo grande. Tan pronto salió del agua, vio rasgarse el cielo, vino una paloma y se le posó en la cabeza, y se oyó una voz que le dijo: “Tú eres mi hijo, a quien yo quiero mi predilecto”.

Esto sí que fue grande. Ya no era la mamá quien le decía que Dios era su papá, ahora era el mismo Dios que lo afirmaba, y en público, y además declarando que Él era su Hijo querido, su predilecto. Esta idea: “El Padre me ama” da sentido a toda la vida del Señor Jesús.

Esta experiencia de ser amado centra su vida y lo hace totalmente feliz, por lo que Él quiere que también yo la tenga.

Por eso me dice en el evangelio correspondiente a este domingo (Juan 15, 9-17): “Como el padre me ama, así los amo yo”. Y más adelante: “Les he dicho esto para que compartan mi alegría, y así su alegría sea total”.

La pregunta de hoy

¿Qué me dice el Señor hoy?
“El Padre me ama, y así como el Padre me ama, te amo yo a ti. Tú eres mi amigo, mi amigo querido. Y para que tú seas feliz igual que yo, mira lo que tienes que hacer: Así como yo te amo a ti, ama tú a los otros. Esta es mi norma. Haz esto y serás mi amigo, mi amigo feliz”.

De este modo el punto de apoyo de mi felicidad no está en mí, está en su amor por mí.

Y es Él quien me ha elegido a mí, no yo a Él (Juan 15, 16).

Ese amor de Jesús por mí es el fundamento de mi vida. Y así como Él decía: “El Padre me ama”; puedo yo decir: “Jesús me ama”.

No es cuestión de méritos míos, como yo creía. ¡No había entendido nada!

Es cuestión de fe en su amor, y de dejarme invadir, como Pedro, como Pablo y como todos sus verdaderos discípulos.

Esta es la gran buena noticia de hoy.

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