HUELLAS

“Armas”

Natacha Féliz Franco

Tal vez creemos que no somos violentos al sentirnos incapaces de disparar un arma para matar o robar, o porque nunca se nos ocurriría hacer un rebase temerario, como sucede a diario, tantas veces; es bueno sentirse tan inmaculado frente a los errores ajenos, tener luz verde para criticar y pasar de lado nuestra propia agresividad. En una especie de violencia sutil nos contrariamos al no aceptar el “no” que los demás ejercen dentro de su libre albedrío, o cuando queremos tener la razón aunque hayan argumentos obvios que indiquen lo contrario; y, los mejores son aquellos señores “respetables” que propugnan por la no violencia contra la mujer y se aprovechan de su vulnerabilidad económica para “usar” su cuerpo.

Todos damos cabida a la violencia, pese a estar deseando un mundo de paz, constantemente. Si miramos un poco dentro, perdonamos nuestra belicosidad y comenzamos a tratarnos con amabilidad, primero a nosotros y luego a los demás, habremos dado un gran paso.