DOS MINUTOS

¿Es posible amar?

DIOS ES AMOR. NOSOTROS SEREMOS FELICES EN LA MEDIDA EN QUE NOS DEJEMOS AMAR POR EL, Y APRENDAMOS A AMAR COMO ÉL: SIN QUE EL OTRO SE LO MEREZCA.

Luis García Dubus
Santo Domingo

Juan 20, 19-23
Un hombre muy importante cumplía 80 años, y estaba rodeado de amigos y admiradores en la fiesta de celebración. Entonces me surgió la pregunta:  “Dígame, don fulano, ¿qué  es lo más importante  que le ha revelado a usted la vida hasta ahora...?”

 Todos hicieron silencio, esperando la sabia respuesta de alguien tan destacado, tanto nacional como internacionalmente. El hombre pensó un momento, tras el cual finalmente contestó. 

“Que  no se puede confiar en nadie”.

 “¡Oh!”, me escuché a mí mismo exclamando al no saber qué decir. Afortunadamente alguien cambió el tema y pudimos seguir adelante,  pero  nunca olvidaré   la lástima que terminé sintiendo por aquel pobre hombre,  aparentemente tan lleno de éxitos de toda clase, y sin embargo frustrado.

 Seguramente él había sacado muy buena nota en muchas materias, pero -al menos según su respuesta- no había vivido en paz, no había sido feliz. ¿Por qué? Porque en la única materia que la vida enseña, le había ido mal. 

¿Cuál es esa única materia que hay que aprender para ser felices?

Un grupo de amigos (algunos de los cuales han sobrepasado  ya la edad que cumplió el hombre) hemos descubierto  qué es lo único que hay que aprender en la vida para tener paz, para que nos vaya bien. Hela aquí:

 La única verdad  que hay que saber y vivir para que nos vaya bien es que Dios es amor, y que nosotros seremos felices en la medida en que nos dejemos amar por El, y aprendamos a amar como Él: sin que el otro se lo merezca.

 Mire, amigo querido, ni usted ni yo nos merecíamos que Jesús nos amara tanto como para dar su vida por nosotros. Él  lo hizo sin que lo mereciéramos previamente. Y lo que nos salva no es la sangre que derramó,  es el amor con que lo hizo. 

Nadie puede pedir prueba más grande. No hay mayor amor que dar la vida por el ser amado y ese ser amado es usted, soy yo. Usted y yo hemos recibido el amor más  intenso que ha existido en la historia del hombre.

 No somos  acusados... ¡somos amados! No somos inculpados...  ¡somos salvados!

 San Juan afirma: Por eso existe el amor: no porque amáramos nosotros a Dios sino porque Él nos amó primero (1a.  Juan 4)

 “El encuentro con ese acontecimiento, con esa persona, es lo que nos hace cristianos, (Benedicto XVI).

 Y  dice nuestro Cardenal lo siguiente: “Dar fruto es creer en Jesucristo  y amar a los hermanos “

 “El  amor”,  dice  John  Powell, “es  condicional  o es incondicional,  y si no es incondicional,  no  es  amor” 

 La pregunta de hoy ¿es posible para el hombre amar de esta manera? 

No. Amar sin condiciones y sin esperar nada a cambio es imposible para usted y para mí. Sin embargo, el Espíritu Santo sí puede hacernos capaces de hacerlo.

 Podemos amar como Dios,  tener  paz, y  ser felices,  “gracias al amor que ha sido derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”.