SENDEROS

El sacrifi cio como meta para realizarse

Thany Matos de Succart

Sacrificio, amor y sabiduría. Si nosotros los seres humanos pusiéramos a trabajar estos principios, por decir solo unos cuantos, pero que son la base para todos los demás dones con los cuales nos ha dotado el Señor, en todos los ámbitos de nuestras vidas, hace mucho tiempo que hubiésemos elevado nuestros espíritus hacia la llamada Cuarta Dimensión. Ya son muy pocas las personas que tienen el sacrificio como meta para realizarse, les resulta muy cansón y sin ningún beneficio propio, dicen muchos, no sabiendo que lo que más da beneficio es el sacrificio que se hace para ayudar a los demás. Si buscas elevarte en la vibración, sacrifica tus egos primeramente, para que puedas ver la grandeza de tu propio espíritu.

Dicen que en la vida no se puede tener todo y es verdad. Por eso para poder empezar, hay que sacrificar lo que más le duele a uno (a), lo que atormenta el espíritu y no nos deja alcanzar la tranquilidad. Ahora si buscas beneficios personales en lo que haces, esto solo te traerá intranquilidad y desasosiego, y no hay cosa peor que tomar los dones divinos para provecho personal. Si no hacemos esto nuestra capacidad para dar amor se verá truncada, porque el principio básico de algo como la vida no puede estar regida por algo tan egoísta como condicionar el sacrificio y el amor hacia parámetros existentes en nuestra mente consciente, de que todo lo que yo haga debe reportarme un beneficio individual.

Mientras piensen individualmente, estarán opacando un flujo divino de dones provenientes de los atributos del sacrificio y el amor. Sacrifique el yo, por el tú o ustedes, y verán cómo ponen a funcionar la magia de los milagros, provenientes de su propio Cristo interno. Esto no son solo palabras, son hechos puestos a pruebas millones de veces con los resultados probados. ¿Por qué unos son más inteligentes que otros?, cabe también preguntar, ¿en qué área de la vida o de su propio mundo es usted inteligente? Busque la parte de usted que más le agrada, ¿cuál es? Ese es su don, lo que le hace distinguirse ante los demás, por el que hace sacrificios sin esperar nada a cambio, es lo que quiere compartir con los demás, lo que lo llena de gozo sin sentir orgullo porque lo siente parte de usted y no tiene miedo de que nadie se lo arrebate. El que lo hace sentirse lleno de amor a usted sin considerarse que es el único; cuando encuentre su don contemplará su grandeza y, por ende, la de los demás.

Y entonces habrá dado el primer paso en busca de la inteligencia que le llevará a la sabiduría. Verá que el camino al sacrificio nunca fue más doloroso y glorioso a la vez, para comprobar lo que dice la palabra: “El señor está en muchos sitios a la vez”. ¿Han oído hablar de la dicotonomía divina? Ser sabio es una de las aspiraciones más grandes del ser humano, pero qué hacemos para alcanzar esa sabiduría. Lo primero es que debemos ser justos. “Alberga la justicia en tu alma para que la paz pueda alcanzar tu corazón”. No hacemos nada con los dones si no los manifestamos con inteligencia y sobre todo con amor al semejante, qué hermoso: con amor al semejante.