Santo Domingo
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DOS MINUTOS
Cualquier persona puede ejercer la suprema libertad de escuchar la Palabra y decirle sí a Dios. Solo debe ser humilde
Cuando el sacerdote empezó a leer el evangelio, un perro echado en la puerta del templo lo miró y lo oyó.  Lo oyó, pero no lo escuchó. Lo oyó porque los perros oyen muy bien. No lo escuchó, porque un animal no puede escuchar.
SENDEROS
Al interiorizar en la esencia perdurable de la Pasión de Jesús-Cristo, comprendemos que esta no sustenta el dolor, sino que refrenda la impronta de amor que le dio. Esa pasión fue su incondicional amor, que se tradujo en dolor -no a él- sino a aquel o aquellos seres que ignorantes participan en el vía-crucis que transita la humanidad con insanos sentimientos de egoísmo, odio, crimen, apegos y deseos inscritos en la cruz de sus sentidos. La indignante condición del hombre corriente crea los estigmas del dolor y del sufrimiento, cual lanza que lacera el costado de nuestro inmenso Jesús. 
NOTICIA
Un hombre sin techo que falleció el pasado mes de diciembre a causa del frío en las calles de Roma ha sido enterrado en el cementerio teutónico del Vaticano, reservado a religiosos y altas personalidades de nacionalidad alemana.
Oficios religiosos
DOS MINUTOS
Un psiquiatra declaró en una entrevista televisada: “Si la gente tuviera una saludable relación con Dios, yo no tendría trabajo”. Fíjese en que él dijo “saludable”. ¡Cuánto más valiosa será una relación amorosa!
SENDEROS
La expresión del título habla de la gran interrogante que cada hombre consciente o no, debe hacerse. En virtud de que ordinariamente recurrimos al apelativo: yo soy fulano de tal y de ahí se derivan también, profesión, origen y nacimiento. Pero en verdad eso que dices  es  ¿yo soy? La respuesta es no. Indagando para una mejor comprensión, recurrimos a las Sagradas Escrituras. 
DOS MINUTOS
Mi amigo M. T. cayó de rodillas frente a un sagrario y comenzó a llorar abundantemente. En aquella solitaria capilla, alumbrada solo por la débil luz que despedía la vela que siempre colocan junto a los sagrarios, acababa de producirse un milagro. 
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