SIN PAÑOS TIBIOS

Todos los partidos miran a febrero

Nuestro sistema de partidos es robusto y la política sigue siendo un ascensor social funcional, de ahí el clima de gobernabilidad que vivimos, que nos vuelve indiferentes ante el descalabre que ocurre en la región; algo que percibimos distante e improbable, mientras nos deleitamos en una apacible zona de confort, que también podría ser una trampa.

Estar frente al abismo en febrero de 2020 sirvió para que nuestros políticos reafirmaran su compromiso con la democracia y la alternancia, pero también para que vieran a febrero como anticipo de mayo. Verdad o mentira, los dirigentes de todos los partidos repiten el mantra de que las elecciones municipales influirán en las presidenciales y congresuales. La profecía auto cumplida sólo requiere que todos al unísono compartan la creencia de que determinado hecho futuro pasará, simplemente porque todos están convencidos de que lo hará.

Para la oposición, las municipales son más que eso, porque su resultado establecerá el orden de prelación a lo interno de la alianza; oxigenará o no a quienes quieren ir unidos en mayo, no en una improbable segunda vuelta; y dictará la supervivencia política de tal o cual partido, en un escenario post mayo.

Este fin de semana los partidos realizaron actividades en todo el territorio nacional, y eso habla de civismo y madurez, ya que algunas provincias fueron escenario de marchas oficialistas y opositoras, con tan sólo un día de diferencia. También habla del nivel de movilización de “los tres grandes”, el compromiso de su dirigencia y militancia, y la solidez de sus estructuras.

Si viéramos el escenario desde la perspectiva de dos grandes bloques enfrentados, el PRM ha nucleado en torno a la candidatura de Luis Abinader a 22 partidos; ha logrado la unidad interna –exorcizando los demonios de las divisiones del pasado–, y ha sumado apoyos internos claves. Con un Hipólito en la Línea Noroeste, un Guido en el Cibao Central y un Albuquerque calentando el brazo, Luis pudo irse seguro a caravanear al sur mientras que Carolina lo hacía en el Distrito, y a todos les dio tiempo para venir a juramentar a Guillermo Moreno ayer, enviando el mensaje de clara unidad en tono a su tardía candidatura. Los caballos del otrora “Glorioso” están sueltos y corriendo, y el “jacho”, aunque invisible, está “prendío”.

La “Alianza Rescate RD” ni se queda atrás ni baraja pleito. Las actividades de Abel Martínez y Danilo Medina en el Cibao movieron mucha gente y mandaron mensajes de unidad inequívocos; Leonel Fernández –en el Cibao también–, hizo honor a su nahual y dio la pelea como tal, recorriendo calles, campos y atacando el relato del gobierno frontalmente; a Miguel Vargas se le vio en el Sur, haciendo actividades de provincia en provincia.

A pesar de lo que se juega en febrero, la campaña sucia ha quedado atrás. Se siente, se ve y se percibe una forma de hacer política diferente entre todos los adversarios que se enfrentan, y todos ganamos ahí. A 34 días de las elecciones, la campaña apenas comienza.