SIN PAÑOS TIBIOS

En el Distrito, el círculo se cierra

Meses de innecesaria incertidumbre llegaron a su fin el pasado 22 de diciembre, cuando la senadora Faride Raful confirmó públicamente lo que se rumoraba en mentideros políticos y pasillos del PRM: que la candidatura reservada en junio no sería para ella, y que criterios estratégicos del partido habrían sido determinantes para la toma de esa decisión.

El manejo ha sido torpe, tanto porque los rumores sobre la posible candidatura de Guillermo Moreno como senador por la alianza gobiernista, o bien confirmaban que los números de Raful no cuadraban, o que el partido no la quería, y, en ambos casos, la urgencia y la pertinencia obligaban a resolver el problema cuanto antes. Asimismo, queda la duda de si la negativa a los mensajes enviados no encontraron oídos receptivos a nivel senatorial, ya sea por el contenido y la desagradable realidad que suponían, o porque se anhelaba que el mensaje viniera –sí o sí–, desde la más alta instancia política del país –y no otra–, como en efecto ocurrió con las declaraciones de Abinader del pasado día 19. Esto último se corrobora por la secuencia temporal de los hitos mencionados y su relación causa/efecto cuasi inmediata.

Nadie cambia camino real por vereda, salvo que el camino sea arriesgado y peligroso o la vereda sea rápida y corta. En todo caso, así como el partido no debió prolongar hasta el último minuto el desenlace final de la tragedia, la senadora debió interpretar las señales y decodificar los mensajes; porque lo prioritario era resolver rápidamente el impasse y no darle largas, pues al hacerlo, el partido mostró fisuras en su estructura de poder, y la senadora se expuso a una situación desgastante, en donde la incertidumbre en torno a la decisión final creó malestares internos y cuestionamientos externos, tanto desde la oposición como de aliados.

¿A que se debió esto?, ¿acaso el partido ganaba más dando largas y dorándole la píldora a la senadora que lo que esta ganaba al hacer oídos sordos a los mensajes directos recibidos… y a los sutiles también? Raful no marcaba lo suficiente en las encuestas, prueba de ello es que, de haberlo hecho, ni Omar Fernández se hubiera lanzado al ruedo senatorial ni la cúpula del PRM se habría atrevido a proponer una candidatura alternativa a la suya. Al final, el mensaje del partido fue transmitido a la senadora por el propio presidente, y no mediante una formal negativa, sino a través de un público reconocimiento donde hubo más de psicología inversa de manual, que de propuestas compensatorias públicamente definidas.

Queda la duda de si ese debió haber sido el desenlace, o si el trago amargo podía evitarse; aunque ahora todo esto poco importa, pues la oposición corre sola y el gobierno aún no arma su propuesta senatorial. Y mientras algunos especulan con un pacto inter presidencial bajo la mesa y otros buscan al “gallo tapao”, los más diligentes mejor apuestan a pintar todo el mapa de azul en febrero, para poder volver a pintarlo en mayo.