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Amar es una decisión

La familia es una institución de interés tanto para las ciencias sociales como para las humanidades: filosofía, antropología, sociología, economía y psicológicas; apremia comprenderla, definirla y analizarla, porque en ella se verifican cambios significativos.

Hay que reconocer que hace algunas décadas se concebía como la familia solo la nuclear, constituida por padre, madre e hijos; actualmente existe una variedad de familias. El psiquiatra Salvador Minuchin, habla al menos de cinco tipos de familias: Pas de deus, dos integrantes en la familia, mamá e hijo o dos adultos mayores; tres generaciones, extensa que cuenta con tres generaciones; familia con soporte, con varios niños haciendo el rol de los adultos; familia acordeón, uno de los padres permanece alejado por un tiempo; familias cambiantes, migran continuamente de domicilio. Pero hay otros tipos: familia reconstituida, frecuente en la actualidad debido a la separación y al divorcio; familia de acogida, una pareja o un adulto que acoge a uno o más niños de manera temporal; familias adoptivas, una pareja o un adulto con uno o más hijos adoptados; familia extensa, varios miembros de la misma familia que conviven bajo el mismo techo; familia sin hijos, sin descendientes por infertilidad o decisión; familia de abuelos, que cuidan a sus nietos.

El fenómeno de la variedad de tipos de familias se origina debido a tendencias que impulsan cambios importantes en el interior de ella, como, por ejemplo: el relativismo valorativo; el pluralismo ideológico; la sacralización laica de la individualidad, y la democratización de las relaciones.

Efectivamente, la sociedad está implementando diversos modos de concebir el matrimonio y la familia. No obstante, las tendencias generalizadas de pensar la familia, desde el enfoque cristiano, no cabe discusión que el matrimonio y la familia son el núcleo de la vida. Por ende, el primer paso de los jóvenes para acceder al matrimonio debe ser prepararse bien. Casarse es una decisión importante y se deben poseer las convicciones y la claridad necesarias para hacerlo. Casarse es una determinación que transforma profundamente el ser de quienes así lo deciden y la vida de los futuros hijos.

En efecto, según los cristianos católicos, la familia se funda en el matrimonio; y, este último, es una alianza de amor entre un hombre y una mujer; en virtud del bautismo y de la fe, Dios está presente en el compromiso de vida de ambos; el matrimonio une ante Dios y ante los hombres es para toda la vida; asimismo, los padres junto a los hijos forman el primer grupo social; y, al unirse en matrimonio hombre y mujer forman una sola carne; más aún, la familia es imagen de la Santísima Trinidad, también Dios es familia; por tal motivo, el matrimonio es una alianza indisoluble, irrevocable y, consecuentemente, para toda la vida. El amor, por sí mismo, reclama permanencia y eternidad. La indisolubilidad no es una carga, es un don; el amor no es un sentimiento, es una decisión. El amor se expresa también en el dolor. Lo primordial es aprender a amar.