VIVENCIAS

Lutero incomprendido y calumniado

En la denominada Reforma protestante (1517) del siglo XVI cuyo protagonista Martín Lutero, propició la gran revolución religiosa dándose en buena medida debido a una serie de circunstancias “sorprendentemente adecuadas”, considerando según él, que la naturaleza humana habría quedado radicalmente corrompida por el pecado. 

A más de quinientos años de la Reforma, el pensamiento teológico de Lutero construido en el solo sí a Cristo, a la fe, a la Escritura, y a la gracia, ha tenido un importante cambio de perspectiva debido a una corriente ecuménica. 

Acusado Lutero por los católicos, desde el Edicto de Worms (1521), de “notorio hereje, vicioso y malvado, maestro de errores, demonio y loco, vociferador de desobediencia civil y eclesiástica, histérico, psicópata, neurótico, tenebroso, temerario, criminal, perfecto ministro de Satanás”, son parte de los epítetos desconsiderados sobre su persona. 

Sin duda, esta valoración ha deformado al verdadero Lutero y de la objetividad con que debe ser conocida e interpretada su obra. 

Sin embargo, esto ha cambiado citándose una serie de hechos y circunstancias históricas, como son: la “nueva valoración dada por el historiador Joseph Lorzt y su discípulo Erwin Iserloh, nuevas biografías a partir de 1981, el Concilio Vaticano II (1960-1965), los diálogos católico-protestantes en el campo ecuménico y sus respectivos documentos, la interpretación luterano-católica de la Reforma en 2017, así como las aportaciones que han realizado los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco”. 

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