El tiburón podrido

Vinicio Castillo Semán

En los últimos días he sido blanco de una feroz campaña de personeros pagados por el proyecto de reelección que, llenos de intolerancia, reprimen en los medios y en las redes sociales la disidencia al proyecto de reforma constitucional que impulsa el Palacio Nacional en violación a la Constitución de la República.

Mi pecado fundamental es expresar mi convicción con entera libertad y sin temor alguno: la reelección hunde al Presidente Medina en el mayor de los descréditos; aniquila la credibilidad de su palabra empeñada; crea una gigantesca prostitución del Congreso Nacional; divide al PLD y a las fuerzas aliadas y trae las consecuencias imprevisibles de lo que significa un desconocimiento de la Constitución.

Lo que estoy sosteniendo en radio, prensa y televisión es precisamente lo que el Danilo Medina (que creía conocer hasta el 19 de abril pasado) predicó por décadas contra la reelección presidencial y la falta de escrúpulos que había que asumir como norma de conducta para llevarla a cabo sin el consenso de la sociedad, ni de las fuerzas políticas, y en violación a la carta magna.

De toda la prédica incesante del Danilo Medina (que creía conocer) la que más me conmocionó por apegarse más a la verdad, fue la que pronunciara en la ciudad de Nueva York en la precampaña del año 2007, que en los momentos actuales he considerado de gran interés para el país transcribir textualmente:

“No ha sido fácil ganar una reelección presidencial. Nunca ha sido fácil. El presidente que mayor veces se reeligió nunca pudo convencer al país de que ganó limpiamente unas elecciones. Y yo tengo el temor de que si transitamos el camino de la reelección presidencial el PLD tenga que pagar un costo muy alto.  Porque, como dijo el señor Ramon Font Bernard, un gobiernista de toda la vida, un hombre que se las arregló para estar en el Palacio Nacional desde Trujillo hasta Leonel, pasando por Balaguer, por Hipólito, por Antonio Guzman, por Jorge Blanco, este señor dijo antes de morir, porque hace ya creo que dos meses que murió, dijo antes de morir que cuando un presidente decidiera buscar la reelección tenía que estar en capacidad de tragarse un tiburón en descomposición sin eruptar. Con estas palabras el señor Font Bernard quería decir que cuando un presidente busca la reelección presidencial tiene que tirar  en el zafacón todos los escrúpulos si quiere ganar la reelección. Porque la reelección se impone a sangre y fuego, no en el concepto literal de la frase que he dicho, a sangre y fuego quiere decir hacer uso y abuso de los fondos públicos.  Y si el Partido de la Liberación Dominicana cometiera el error de ganar unas elecciones por esa vía, su imagen va a quedar mancillada. ¿Por qué va a quedar mancillada la imagen del PLD? Porque tenemos más de 30 años predicando todo lo contrario. Y si por beneficios coyunturales del momento hacemos todo lo contrario a lo que hemos estado diciendo históricamente, la imagen que tenemos hoy en el electorado nacional se va al zafacón también.”

Creo que estas palabras del Danilo Medina (que creía conocer) dan pleno sustento a todo cuanto he venido planteando.  Creo que no hay una persona decente y correcta en esta nación que al leer estas palabras del entonces precandidato presidencial el PLD, no entienda que sería un estrepitoso suicidio político del mandatario, no sólo devolverse de sus convicciones y de su palabra empeñada frente a la nación, sino validar con sus hechos todas las lacras y vicios corruptos que denunciaba con tanto ahínco y responsabilidad.

Al hombre de poder no suele gustarle que sus amigos íntimos y colaboradores le digan las verdades. La historia está llena de experiencias en ese sentido.  Si el presidente Medina hubiera tenido alrededor de él amigos reales, jamás le hubieran aconsejado trillar el triste camino que ha empezado a recorrer hoy día hacia el abismo político y personal.   

Aunque el presidente Medina se moleste conmigo, creo mi deber decirle con toda libertad y sin temor alguno, no sólo lo que pienso y siento, sino lo que mucha gente que, como yo, trabajó con él; que confió en él; en su palabra y en su accionar; en que iba a ser un presidente ético y moral, quiere decirle y no puede hacerlo en los actuales momentos.

Presidente Medina: no se coma el tiburón podrido, al que usted aludió en su discurso. Por más esfuerzo que usted haga por no eruptarlo, terminará vomitándolo, dañándose usted, dañando a su PLD y sobre todo dañando a la República Dominicana.