El papel de los medios de comunicación, especialmente cuando se trata de enfocar noticias relacionadas con algún conflicto, siempre es cuestionado. Difícilmente un medio podrá encontrar unanimidad de opiniones en su forma de tratar una determinada información.
Dilma Rousseff dijo hace poco que “es preferible el ruido de la prensa libre al silencio sepulcral de las dictaduras”. Comparto la aseveración de la presidenta brasileña porque la mordaza a los medios de comunicación nunca debe existir.
Pero ciertamente los medios deben ser cuidadosos a la hora de difundir determinadas informaciones.
Aunque existe la libertad de expresión es inapropiado el uso de palabras descompuestas, insultantes e irrespetuosas hacia un presidente, un expresidente, un ministro o cualquier ciudadano. Eso está sucediendo con frecuencia en algunos medios electrónicos, particularmente estaciones de radio y televisión. De manera personal he optado por dejar de escuchar algunos programas de “orientación” debido al irrespeto al oyente.
Creo que los propietarios de estaciones también deben cuidar los espacios arrendados o cedidos a terceros para no tener que ir a los tribunales por el desbocamiento de algunos de esos comentaristas. Veo que se está haciendo un periodismo carente de seriedad.
La parcialidad política está cegando a muchos comunicadores y por eso llevan informaciones distorsionadas a sus lectores u oyentes.
Los sucesos del PRD del pasado domingo son la mejor muestra. Aunque todos vimos quiénes dispararon, quiénes destruyeron, quiénes lanzaron piedras contra cristales o quiénes se llevaron documentos, armas, televisores, todos han optado por generalizar las culpas y dividirla en partes iguales.
Eso ha pasado también en otras ocasiones con otros sucesos. El ruido de la prensa, como dice la presidenta brasileña, es preferible al silencio impuesto por la fuerza...pero ¡¡Caramba, lo mucho hasta Dios lo ve!!