Puntos de vista 27 Febrero 2013
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Tiempo para el alma
Josefina Navarro
josefinanavarrog@gmail.com

“Pero yo confío en ti, Señor, te digo: “Tú eres mi Dios.” En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen”.
Sal. 30: 1, 16.

Ante la tribulación, ante las amenazas, ante la incertidumbre, ante el desamparo, ante la ira, en ante la contienda, ante el temor, ante el miedo, traigamos a nuestra memoria estas palabras y hagamos un silencio interior para grabarlas en nuestro corazón y en nuestra mente: “No temas, yo te ayudo”, “Yo soy tu socorro”, “el Santo de Israel es tu redentor”, “Yo soy tu Dios”, “los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas”, “yo estoy contigo”. Asumamos con firmeza estas palabras, convencidos, sabiendo que Dios está aquí con nosotros, que él es nuestro amparo, nuestro refugio, nuestra roca firme, nuestro Dios en quien debemos confiar. Amén.

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