Puntos de vista 24 Febrero 2013
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La nueva ola ciudadana
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Silvio Herasme Peña

¿Cómo se podría defi nir el concepto de una “ola ciudadana”? República Dominicana ha vivido experiencias que demuestran claramene lo que es ese fenómeno social .

Si bien es cierto que los males de la delincuencia como el narcotráfi co y la criminalidad son “espasmos” que nos preocupan, no menos cierto es que la lucha por el 4% para la educación y la actual, por preservar Bahía de las Águilas son epítomes de lo que es el compromiso social .

En el primer caso la Alianza por una Educación Digna fue un ejemplo ciudadano, pocas veces visto en la República Dominicana, aunque en el pasado hemos vivido episodios gloriosos escritos por la voluntad irrefrenable del país por el bien de todos .

Ese fue el caso de la Unión Cívica Nacional, en su primera etapa, cuando un grupo de ciudadanos desafi ó el “status quo” y tras la muerte de Trujillo salieron con dignidad a decir que querían una democratización de la sociedad dominicana, un espacio social divorciado de todo pujo tiránico en el que el pueblo pudiera decidir su destino .

Otro ejemplo inequívoco fue la reacción al Golpe de Estado del 1963 que depuso al profesor Juan Bosch cuando el pueblo –otra vez- demostró que no estaba de acuerdo con ese tipo de conspiraciones .

La del 1961 y la del 1963 fueron reacciones u olas ciudadanas que respondieron a hechos de tipo estrictamene políticos en cuanto a la detentación del Estado, pero la ola que se levantó a raíz del indulto de la señora Vivian Lubrano, implicada en un fraude bancario, hizo estremecer al gobierno de Leonel Fernández que tuvo el acierto de dar las explicaciones que el caso demandaba .

La misma reacción se produjo cuando una empresa privada, apoyada por Medio Ambiente, creyó que era posible construir una fábrica de cemento en Gonzalo, Monte Plata, en una zona especialmente sensible para la producción de agua limpia para la ciudad capital. La ola de la ciudadanía se interpuso para evitar ese absurdo .

Nuevamente la conciencia crítica del país se ha levantado para decirle al presidente Danilo Medina que no aprueba la cesion del derecho natural del Estado a favor de unos vivos que han tratado de apropiarse de un parque nacional, el Jaragua, y de las playas de Pedernales, que son la última reserva de la biósfera que queda en el país .

Se hizo lo posible desde el plano ofi - cial para que la sociedad aceptara una transacción absurda que resulta dolosa a la conciencia ciudadana, pero el país ha dicho que no, que no puede ser legal, ni se puede legalizar, una acción nacida de un fraude contra el mismo Estado .

El presidente Medina ha actuado como todo un estadista de bien. Ha auscultado el corazón del pueblo y ha escuchado en sus latidos los sentimientos de justicia que siempre prevalecen en nuestra sociedad .

Es inevitable que algunos se sirvan en el trayecto, pero lo importante es que se imponga siempre lo que antes defi níamos como “el más sano sentimiento del pueblo dominicano” .

Y eso ha hecho el presidente Medina al escuchar la airada reacción popular ante el engaño de Bahía de Las Águilas, en Pedernales .

La promesa de inversiones y de empleos en Pedernales, no es un argumento válido que se sobreponga a exigente vergu¨enza del país .

Creemos que Danilo ha demostrado en este caso su apego irrestricto a la legalidad que debe imponerse en su país mas allá de toda duda .

Hoy en Bahía de las Águilas en el plano cívico, asi como en Gonzalo de Monte Plata y en el caso de la señora Lubrano, no es nada tan difícil sintonizar con los sentimientos de la sociedad dominicana, solo se debe evitar aprovechar algunas circunstancias que de antemano se sabe que ésta no va a aceptar .

Danilo, quien realiza una admirable presidencia, debe cuidarse de gente que con el anzuelo del servicio público y el “desarrollo nacional” quieren hacer pasar proyectos tan abyectos como el de Bahía de las Águilas. Gobernar implica no solo la honradez que reconocemos en Pina Toribio y Francisco Javier García, sino permanente vigilia y cuidado para no confundir la buena voluntad con los intereses que medran al lado de cada gran esfuerzo gubernamental .

Ya hoy se publica que una empresa canadiense promueve una inversion de unos 2 billones de dólares en Pedernales para desarollar un proyecto turístico y la prensa matutina dice que el tema de los títulos quedaría zanjado aunque la Fiscal del distrito interpuso un recurso .

Tenemos la esperanza de que el anuncio del viernes del Procurador General de la República redunde en benefi cio del derecho, la decencia y la moral a la que hace merecedora la sociedad dominicana. Si las cosas se deben hacer bien, no es aconsejable pretender hacerlas mal .

Esta “oleada ciudadana” no será la última, pero es obvio que lo mejor se ha impuesto, es una lección para aquellos que traman en la oscuridad de la noche ideas divorciadas del interés general .

Esta se ha ganado como ha ocurrido con el 4%, la Cementera de Gonzalo y este caso de Bahía de las Águilas. Lo bueno es, también, que la vocación ciudadana se mantiene alerta y dispuesta a reaccionar ante cualquier amenaza.  Así es.

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