Puntos de vista 23 Febrero 2013
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EN PLURAL
Atendiendo a UNESCO y a  la OEI
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com

En 1983, la XXII Asamblea General de UNESCO aprobó un Programa de Educación para todos, y que planteó: “En los años próximos, la prioridad será fomentar el desarrollo, renovación y cualificación de la educación primaria y promover la eliminación del analfabetismo. El desarrollo de la enseñanza  primaria es el requerimiento PREVIO para la erradicación PERMANENTE del analfabetismo.

A pesar de las tres décadas que separan el hoy de ese programa, sigue vigente, mientras la marginalidad y la exclusión aumentan a la par que las falencias educativas derivadas.

La indivisible relación entre universalización y renovación de la educación básica y la erradicación permanente del analfabetismo la recordó José Rivero, “hombre de UNESCO”, el querido Pepe que tantas veces ha acompañado nuestros pininos de reformas educativas, en la inauguración de la cátedra de Alfabetización creada por la OEI, en respaldo a nuestro Plan Nacional de Alfabetización.

Tanto Pepe como Álvaro Marchesi, secretario General de la OEI, ponderaron la participación societaria y la voluntad política manifestada en el Plan. Ambos, también, señalaron que este tipo de jornadas solo resultan eficaces si simultáneamente crecen en el sistema educativo la calidad y la equidad del nivel básico, articulando estas acciones  con una educación ciudadana y la formación para el trabajo.

Lo dijo UNESCO en 1983, lo ratificó en 2013, junto a OEI. En buena hora lo recuerdan. Se inicia un Plan Contra el Analfabetismo y estrenamos el 4% para educación.

Durante las últimas décadas, con presupuestos de la mitad de ese 4% fue un ejercicio metafísico, hacer planes decenales y operativos. Cada proyecto quedaba trunco o fracasaba, los recursos faltaban.

Ahora puede ser distinto. Aunque nuestra educación tiene que enfrentarse a la vez con atrasos acumulados por años, errores y falencias que no debieron llegar al siglo XXI, además, responder a los desafíos del presente, y prever el futuro; podemos planificar, soñar un poco, gracias a las sombrillas amarillas.

Debemos orientar la inversión dentro del marco holístico de la educación como sistema,  también, dentro de la condición democrática de planes ejecutados y evaluados, con amplia participación de la comunidad educativa, como se hizo en el inolvidable Primer Plan Decenal 1992-2002.

La transparencia estará garantizada cuando los sectores involucrados se informen de primera mano, actores ellos mismos, de en qué se emplean  los recursos, por qué, para qué, a favor de quiénes y con quiénes se realizan las acciones educativas. Esa transparencia la imponen los escándalos “SEMMA” y “Textos Integrados”, pendientes de explicaciones éticas y sanciones condignas.

Por  la responsabilidad que asumo al pertenecer a la Junta Nacional de Alfabetización como miembra, se agudizan en mí inquietudes, reflexiones, preguntas, expectativas.

Estoy convencida de que Quisqueya Aprende Contigo es pertinente; los jóvenes y adultos analfabetos absolutos constituyen una vergüenza nacional, una violación de derechos y un peso insoportable en el desarrollo inclusivo. Elegir esta acción positiva, dirigida a los más marginados, puede dar paso a otras que busquen disminuir la desigualdad, en otras áreas, sin clientelismo.

Pero, mi conciencia exigente pone un pero o un pelo en el sancocho, este Plan Nacional de Alfabetización no puede ni debe marchar solo, sino integrado a esa mejoría de la educación básica que nos reclama la OEI y UNESCO. A su vez, se  requiere la zapata de la educación inicial responsable del crecimiento psicosomático y cognitivo, y que es el estadio educativo más inequitativo en nuestro país. Necesito  PRUEBAS de que el 4% se invertirá con justicia, rigor, planificación y absoluta transparencia, con  visión integral, sin cabriolas politiqueras y sin desvíos en caprichos súbitos, costosos, solo rentables para algunos.

Darle a César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios, o sea, distribuir este 4% que conquistamos todos entre las prioridades establecidas por la Estrategia Nacional del Desarrollo, en el Plan Decenal 2008-2018, los Objetivos del Milenio, y las Metas Educativas, teniendo en cuenta las recomendaciones pasadas y recientes de UNESCO y OEI, es la responsabilidad del MINERD, con la vigilancia del Consejo Nacional de Educación.

También, todos los que luchamos por el presupuesto que este año permite acciones educativas antes imposibles, nos erigimos  en socios que merecemos informaciones paso por paso de lo que se haga en el sector educación.

A mí, que apuesto responsablemente pese a mi reconocida militancia oposicionista por el Plan Nacional de Alfabetización, me gustaría disponer de un amplio y entendible desglose del mes a mes del Plan Operativo 2013 del MINERD. Espero encontrar el “Cross-over” del Quisqueya Aprende Contigo,  un proyecto, alternativo, diferente, solidario, incluyente de reforma de la educación básica, y una seguridad numérica de aperturas de centros de Educación Inicial.

Eso me permitirá seguir pujando por la Alfabetización en jóvenes y adultos, sin angustiarme pensando que este loable esfuerzo pueda resultar inútil.

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