Comentaba la semana pasada sobre este mismo tema la charla magistral del experto español Josep Borrell sobre la crisis europea donde el exponente destacaba la fortaleza de la economía alemana como la principal locomotora del crecimiento, pero que admitía, no obstante, que Alemania está también llamada al compromiso de liderar la unidad de los europeos por ser el único país con la fuerza y credibilidad suficiente de llevar a cabo esa tarea. Reveló que España se ha colocado como el segundo país europeo más desigual en término de distribución de la riqueza.
El intelectual fue invitado por el ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, en ocasión del séptimo aniversario de haberse fundado dicha cartera ministerial. Borrell planteó estar en desacuerdo con la canciller alemana Angela Merkel, de imponer severos ajustes a los países en crisis como remedio eficaz de retomar el crecimiento; es, sin embargo, de opinión, que sin la ayuda alemana a los europeos no les serían fáciles salir del atolladero económico a la prontitud que requiere el mismo. “La política de austeridad debilita el crecimiento y aleja las posibilidades de la recuperación”, sostuvo. Su tesis la fundamentaba en que la moneda única es la solución más conveniente y duradera para el futuro de Europa. Su apreciación de una fragmentación del euro, como amenazó Grecia, desbordaría en un factor desestabilizador para el bloque de las 27 naciones. Al referirse al caso de su país, planteó que la crisis ibérica fue el producto del recrudecimiento de la crisis financiera internacional en el 2008 y no como consecuencia de factores endógenos del entorno económico.
El exministro de Hacienda cree que los países del sur de Europa han visto disminuir sus beneficios provistos por el sistema de seguridad social en pensiones, servicios médicos, retiro, etcétera, poniendo en peligro el Estado Bienestar, surgido después de la Segunda Guerra Mundial.
El pasado 18 de enero habíamos comentado en esta columna, de la inminente posibilidad de un Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, hecho que fue confirmado por el presidente Barack Obama, en su reciente Informe a la Nación, y que sería el contrapeso occidental ante el avance de China y sus aliados del pacifico en la conquista de los mercados globales.