“El Señor es mi pastor, nada me faltará”.
Sal. 23: 1.
La esperanza. No puede haber fe sin esperanza. Creer a Dios es esperar en Él. ¿O acaso no es eso lo que practicamos y lo que sentimos cuando clamamos a Él? Esperar por su perdón, por su misericordia, por su respuesta; esperar porque sabemos que Dios es bueno, porque sabemos que su amor hace infinita su pasión por mí y por ti. Cuando esperamos, confiamos en Dios y hacemos un voto de certidumbre, porque sabemos que Él nos escucha, que nos ama incondicionalmente y que se desvive por confortar mi alma y la tuya.