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Puntos de vista 20 Febrero 2013
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REFLEXIÓN DEL ALMA
Violaciones acercan a la muerte
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Leonor Porcella De Brea

¡La vida del dominicano es dura convirtiéndose en insostenible! La familia se agota de pesares, en muchos casos esa desesperación crece en el alma con intenso dolor, cuando tiene que enfrentar las horrendas violaciones de sus hijas, viéndolas caer emocionalmente desechas; en otros casos más traumáticos las acercan a la muerte. En el mes de febrero, tres violaciones han sacudido la ciudadanía nacional, una niña de siete años, una joven de 18 y la niña de once años que ha persistido luchando entre la vida y la muerte. ¿Qué hará la justicia dominicana con los violadores? Es conocido que violaciones y abortos están prohibidos por leyes dominicanas y de Dios; sin embargo, algunas leyes han de tener excepciones. Una niña de once años no debe ser madre; no está capacitada ni física ni moralmente para ejercer la ardua tarea de una madre; puede lograrlo físicamente con sus consecuencias, por eso se extinguía esa vida, en cuidado intensivo de la Plaza de la Salud, donde fue llevada de suma gravedad entre la vida y la muerte.

Admito que nunca tuve que aceptar problemas ajenos abortivos, considerando que la vida humana obliga a su preservación, respetándola siempre por ser creación de Dios. Y la vida evoluciona indetenible para bien o para mal; en momentos difíciles pregunté: ¿Señor, dónde me ubico abordando un problema humano desgarrante... se acepta o se niega este clamor doliente de conciencia? ¿Una niña inocente de once años que muera por haber tenido un hijo, o que pueda vivir sin tenerlo? Fue la pregunta del corazón, con mente abierta y disposición de querer hacer constantemente el bien. Mi interrogación convertida en odisea, sacudió mi conciencia abrazando lo humano en aceptación. Rechazo cómo el país al degenerado violador de infancia; a todos ellos, seres escondiéndose sin piedad, sin corazón, sin fe, ni en la vida; violadores sin responsabilidades de sus actos funestos y delictuosos.

Dios sabe que no se pueden apoyar desgracias ni resultados, ni presentes ni futuros, hay que penalizar enérgicamente a culpables de violaciones criminales, para quienes deseen continuar con esa práctica asesina de risas y vidas, no queden impunes, que sean castigados para que nunca olviden, tampoco quienes siguen. Lo menciono en mi reflexión anterior: la insana impunidad. Por desgracia, en nuestra nación ningún delincuente descontinúa su acción delictiva; reinciden por la debilidad de nuestras leyes, y el poco deseo de algunas autoridades de castigar culpabilidades de actos desgarrantes y horribles, como el acontecido con esa pobre niña, madre. Ocurrencia que termina mi negación absoluta frente al aborto, que siempre refuté, hasta enfrentar este caso que mueve corazones, cuando el mío, nunca dejó de sufrir la inhumanidad presente.. ¡Señor perdóname!

¡La existencia de leyes que defiendan nuestra infancia son imprescindibles! Más si se embarazan por fuerza delincuencial, ¡una niña teniendo otra niño, es inhumano, semeja cacofonía moral. Hay que efectuar mesas redondas de psicólogos aunque la niña viva. Al escribir esta reflexión, la pequeña se encontraba en cuidado intensivo por violación y alumbramiento, moribunda; sin embargo, ha sido salvada gracias al esfuerzo médico y al Señor.

¡El niño se encuentra saludable! Todo indica que con la familia empobrecida es imposible mantener al pequeño; aunque una sugerencia se coló, es asignarle al progenitor la manutención; ese padre debe ser encarcelado por muchos años, sin que pueda poner sus manos delictivas en ese cuerpecito inocente. Un hombre degenerado debe estar en un hospital de enfermos mentales, allí habrá que curarlo, para convertirlo nuevamente en ser humano, por si algún día en libertad, quiera pedirle perdón a ese hijo y a Dios.

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