Puntos de vista 19 Febrero 2013
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Tiempo para el alma
Josefina Navarro
josefinanavarrog@gmail.com

“Padre nuestro que estás en el cielo...”. 
Mt. 6: 9.


Señor, mi Dios que estás por encima de todo lo creado, porque con tus propias manos lo hiciste, me hiciste; que con mis pensamientos y acciones proclame la grandeza de tu nombre. Gracias por darme la posibilidad de la salvación. Aunque a veces no logro entender tu propósito, que pueda aceptar lo que quieres para mí, pues tú siempre tienes un “para qué” perfecto. Que pueda reconocer que mis logros no son de mi exclusiva producción, que tu gracia me acompaña y tu Espíritu Santo me ilumina; que mi familia, mi trabajo, mis talentos, mi cosas, son el fruto de tu misericordia. 

Diosito, que siempre piense yo con justicia, entendiendo que primero debo saber realmente perdonar y a perdonarme, antes de ir a tus pies a pedirte perdón. Que un día pueda decir como Pablo “cuando soy débil entonces soy fuerte”, aprendiendo a decir no a lo que destruya mi alma. Que mis actos sean siempre la conjugación del verbo amar que nos enseñó Jesús. Amén.

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