Puntos de vista 19 Febrero 2013
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Altas Cortes: reformas y mora judicial
Ángel Lockward

Hace unos años, la Justicia era la cenicienta de las instituciones de la República. Carecía de recursos financieros y humanos, de autonomía administrativa y de capacidad de hacer cumplir lo juzgado ñsentencias de la SCJ, no se ejecutabanñ, no podía, ni siquiera designar a su personal, incluso, el secretarial, no tenía cuenta en bancos y carecía de capacidad para comprar papel de baño o tinta; su presupuesto, que manejaba el Ejecutivo, era de apenas 148.7 millones en 1996.

Eso cambió; de pronto su presupuesto se multiplicó por 20 y se les otorgó autonomía en todo sentido, se dieron a sí mismos pensiones y vacaciones de lujo, por encima del promedio del sector público y sus altos representantes competían en viajes y gastos, con los ejecutivos de las grandes empresas privadas, su independencia y, su poder, quedaron fuera de discusión: eran los tiempos del imperio, pero, creció la mora judicial -que implica Denegación-; esta última, imposible de cuestionar, pues la mayor, fue, a conveniencia, de la SCJ, que estaba más dedicada al negocio de construir edificios, muchos, de pésima calidad como se advierte, en la Jurisdicción Inmobiliar.

En los tiempos finales de esa etapa, todo era político para mantenerse en las posiciones: no se fallaba, se antedataban las sentencias y se estatuía mal y si, así andaba la cabeza, las cortes medias, aunque sometidas a controles, también aspiraban a ascender... y así, decidían o se abstenían de hacerlo, los jueces estaban dedicados a la política, para sobrevivir o ascender: algo muy humano.

Resultados: Tierras, un desastre, la mora es enorme, más de 60 mil casos en estado de fallo vencidos; conozco un caso en que el tribunal lo retuvo siete años, y al final, el Juez se inhibió porque, después de fallarle decenas de casos, descubrió que el abogado era pariente: ¡si eso no es denegación! Los peores tribunales, en mora y calidad de fallos: Samaná e Higüey. Administrativa, peor; recibió la mora de la Cámara de Cuentas y acumuló la suya propia; más de 3,000 fallos pendientes recibieron los nuevos jueces en el 2012; civiles, ni hablar, allí falla el cansancio y se olvidan los procesos por agotamiento. Penal, es otro cuento, puesto que hay dos tribunales, el de los fiscales, que es por aburrimiento y desilusión -conozco de querellas que llevan 18 meses y no les dan curso- y el de los jueces que ciertamente presenta mejora en el tema del tiempo por efecto del nuevo Código; Familia y Menores, ni estadísticas hay.

Las Altas Cortes, ya cumplieron un año y ahora es que la “mora es morá”: el flamante Tribunal Constitucional, establecido para eliminar la “discrecionalidad y la mora de la abusiva SCJ”, que recibió más de 300 casos pendientes de ella, algunos con décadas, los ha dejado igualitos y ha logrado acumular, la suya propia; va por más de nueve meses con casos en estado de fallo, en un solo año, eso quiere decir, que no han fallado los casos que recibieron en enero del 2012, allí, hasta los procedimientos más elementales, están “montándose”; recientemente estuve en la Sala Augusta y la Cámara de Diputados, concluía, en un caso, sin haber depositado ningún escrito... en violación al derecho de defensa -su abogado declaró que así lo han hecho a lo largo de todo el año- en violación del debido proceso, en un año, en 104 decisiones, no hay 30 que sean sentencias y ciertamente ninguna emblemática; sin embargo, la solemnidad y las formas, marchan: -Abogado- calidades y conclusiones, queda eliminada la contradicción oral y pública, sentencia el Presidente y, en algunos casos, ni siquiera te enteras de quién es tu adversario hasta que lees sus conclusiones.

La Suprema Corte, este año, ha estado más dedicada a desmontar la estructura anterior y renovar los mandos que a otra cosa y el Tribunal Superior Electoral, es una pena nacional, carente de la menor credibilidad. 

Hace unos años, la estructura de las hoy altas cortes, se reducía a once (11) ancianos, al final, por muerte, a apenas siete (7), mal pagados viejos, en carros destartalados que se iban muriendo sin sustitutos, esa gerontocracia lenta e ineficaz, la sustituimos en los nuevos tiempos por 43 letrados y letradas, bien pagados y magníficamente montados, asegurados de por vida, incluidas sus viudas, con excepcionales gastos de representación, pero la mora judicial, que no es otra cosa que Denegación de Justicia, sigue aumentando: la fiebre no estaba en la sábana.

¡Pero caray! Este año con 4,497 millones asignados a la Justicia, unos 500 millones asignados al Tribunal Constitucional y casi 4,000 a la JCE, los partidos y el Tribunal Constitucional, algo debería mejorar, que lo mucho, hasta Dios lo ve. 

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