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Puntos de vista 17 Febrero 2013
Comentarios 1 - último digitado en 17 Feb a las 8:22 AM
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Carnaval y política cultural
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Mateo Morrison
msacalidadycultura@gmail.com

Las políticas culturales desarrolladas en el país no han sido muy prolijas en referirse a las manifestaciones culturales populares en términos generales y al carnaval en particular.

Se podría decir que ha estado casi ausente en el conjunto de nuestras legislaciones relativas al tema, aunque en nuestra ley actual de cultura en varios acápites es aludida en forma genérica como por ejemplo: en el Artículo 1 acápite 1 al definir cultura se refiere al sistema de valores, símbolos, tradiciones y creencias, asumido por la conciencia colectiva como propios. En el acápite 2 habla de la representación de la cultura popular; en el Artículo 4 habla de acceso a la participación en la vida cultural de la comunidad y en el Artículo 5 habla de apoyar y estimular a las personas, comunidades e instituciones dedicadas al desarrollo de las expresiones artísticas y culturales en los diversos ámbitos territoriales.

Los carnavales son expresiones que ha ido asumiendo nuestro pueblo como parte de su creatividad. Históricamente por lo menos en las civilizaciones cristianas, en la Edad Media, en los tiempos de la colonia y en la actualidad, es algo consustancial a las más variadas comunidades nacionales.

El sello clasista que los sectores tradicionales han querido dar en diversos países y en distintas etapas ha terminado con un triunfo masivo de los sectores populares que han impuesto su impronta, prácticamente obligando a los Estados a tomar muy en cuenta esa realidad. Se ha tratado de oficializar las mismas, de regularlas y de utilizarlas al servicio de sus intereses.

Los movimientos carnavalescos tienen mayor posibilidad de desarrollo en las democracias que en las dictaduras donde la libertad, tan íntimamente ligada a la creatividad, es represada con diques que obstaculizan su avance real y autenticidad.

El crecimiento a través de la comercialización y la conversión de muchos carnavales en poderosas industrias culturales, hacen cada vez más necesario elaborar políticas públicas que garanticen los sellos identitarios nacionales y locales en un mundo globalizado y proteger a los verdaderos actores y portadores reales.

La iniciativa que tuvo su origen hace varias décadas con la creación del Desfile Nacional de Carnaval, donde jugó un papel determinante Dagoberto Tejeda, se constituye en un aporte inestimable donde diversas instancias gubernamentales asumieron el papel de congregar en el Malecón de Santo Domingo expresiones de todo el país, constituyéndose en una demostración de política pública orientada al reconocimiento y valoración de la creatividad y diversidad de nuestras manifestaciones culturales.

Los dos encuentros de grupos folklóricos originales realizados por la Universidad Autónoma de Santo Domingo a través de la Dirección de Cultura, fueron importantes decisiones de política universitaria que facilitó una interacción entre el saber elaborado a nivel universitario y el saber espontáneo de las comunidades que llegaban de todo el territorio nacional a mostrar sus características, lo que se constituyó en un significativo avance para conocer la importancia que tienen las expresiones culturales populares de las cuales los carnavales forman parte.

No hay duda que la celebración del Primer Congreso Nacional del Carnaval en términos concretos, ha sido el aporte de mayor trascendencia sobre el tema en el plano de políticas culturales públicas, que permitió en los días 27 y 28 de Agosto del 2005 reunir representantes de las diversas regiones del país, sectores empresariales, ayuntamientos y ONGs. 

En el Segundo Congreso se avanzó en lo relativo a las líneas esenciales. Debemos programar un Tercer Congreso donde se presenten documentos que puedan ser discutidos previamente en los encuentros regionales y podamos arribar a conclusiones con una mayor participación de los involucrados, que puedan realmente documentarse para obtener resultados que nos permitan proponer a los organismos decisorios de la política cultural, iniciativas con una gran fortaleza institucional que valoren el significativo hecho de que los derechos culturales forman parte de nuestro ordenamiento constitucional.

COMENTARIOS 1
Comentó: Papucho527
De: República Dominicana, La Vega, Concepción de La Vega
Que bueno, Sr. Morrison, que usted señale el punto sencible de nuestras políticas culturales,la indiferencia de valores por parte del Estado, no obstante, para alcanzar una comprensión cabal de !cultura! seria necesario contar con una definición capaz de abarcar su identidad objetiva y subjetiva, pues la cultura se transmite mediante procesos de enseñanzas y aprendizajes formales o informales en los grupos sociales, enraizando asi sus valores en las tradiciones y en la identidad de los pueblos.
Cuando a ello nos referimos estamos aduciendo a los conocimientos, las ideas, las creencias, los valores, las normas y los sentimientos que de estos elementos se desprenden y prevalecen en la cultura. Sin embargo, la esencia de la cultura consiste en juicios de valores relacionados con las condiciones de vida de los grupos y las naciones, razon por la cual resulta importante su preocupación, para el desarrollo de nuestra identidad y nuestra cultura.
17 Feb 2013 8:22 AM
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