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Puntos de vista 17 Febrero 2013
Comentarios 2 - último digitado en 24 Feb a las 11:31 PM
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La renuncia de Benedicto XVI
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Silvio Herasme Peña

La pregunta que ha recorrido el mundo y matiza con términos de preocupación a la humanidad es la siguiente: ¿Por qué abdica el Papa Benedicto XVI?.

Todos hemos estado conscientes de que una profunda crisis afecta a la Iglesia Católica, matizada por trastornos del Banco del Vaticano, como por la pederastia que casi quebró las diócesis de Boston y de los Angeles.

Muchos entendíamos que resulta inexplicable que aun dentro del mutismo típico de la clerecía católica, se permitiera o no se sancionara, a una serie de perversos investidos con el palio católico, que abusaban de niños puestos a su cuidado. Es una de las fallas más significativas de la Iglesia como institución.

Es verdad que la Iglesia castigó ejemplarmente a muchos de esos abusadores de niños, pero es cierto también que actuó tarde, y que reconoció la tormentadora realidad mucho más tarde todavía.

Después de la revelación de los llamados “Papeles del Vaticano”, se hizo obvio que “algo anda muy mal” en la ciudad santa y que los rumores de disensión y negocios ilegales resultaban ya demasiado evidentes. Benedicto XVI integra una comisión investigadora integrada por tres influyentes cardenales para investigar los rumores y el hecho de que se dieran a conocer papeles íntimos del Vaticano.

El fruto de esa investigación es obvio que preocupó al Pontífice y lo obligaría o a tomar graves medidas de corrección y haya decidido apartarse para dejarle el puesto a un cardenal de más juventud que pudiera reencaminar a la Iglesia por los caminos de la reforma, pero básicamente imponer la disciplina, o temía sufrir la suerte de Juan Pablo I. 

Con 86 años Benedicrto XVI no se siente con las fuerzas necesarias para presidir una reorganización de la fe católica que satisfaga a toda la comunidad. 

Ha dicho en su última misa un sermón que en cierto modo esclarece su hastío por el cargo que lleva en sus hombros con el peso de la Cruz del Gólgota en donde fue sacrificado Jesús.

El Papa ya no tiene edad para ser empalado en una cruz, prefiere con justicia el alejamiento del centro del poder de la Iglesia y decide apartarse debido a su clara consciencia de que no puede presidir una “revolución religiosa” como la que se necesita para reencausar la fé católica a nivel mundial.

El precedente más próximo de la renuncia de un Pontífice se remonta al 1415 cuando lo hizo Gregorio XII. Muchos creíamos que un Papa no podia abdicar, pero es obvio que esa es una mala información. Toda obra humana es perfectible, es decir, que se puede mejorar y establecer nuevas normas que se adapten mejor al carácter de la sociedad y a obtener los fines propuestos.

Arribar ahora a la consciencia de que un Santo Padre, Sumo Pontífice puede relegarse a la simplicidad de un mortal, es una lección ética que debiera ser ejemplo para demostrar la fabilidad de la raza humana. Solo la muerte es irreversible en esta tierra nuestra.

Y esta renuncia despeja mitos, confirma creencias de que no siempre son entendidas por los fieles. Ahora los sacerdotes deben abocarse a darle las más claras explicaciones a los católicos que han tenido siempre el criterio de la “infalibilidad de la Iglesia”.

La Iglesia es modificable porque no es una obra perfecta ni de Dios, sino una creación de hombres sabios y religiosos que han utilizado la religion para organizar a la sociedad. 

No hay dudas de que ese niño nacido en 1929 en una familia modesta de Alemania y ha desarrollado las más elevadas dotes de intelectualidad y ha sido un espíritu influyente en los tiempos de Juan Pablo II. A él se le deben reformas importantes que le han dado cohesion y vigencia a la Iglesia, pero es obvio que no puede encabezar las transformaciones que necesita ese cuerpo religioso que ha estado perdiendo feligreses en las últimas décadas por su política de asociación con los peores poderes del mundo.

A partir de la renuncia de Benedicto XVI la Iglesia esta compelida a trazar una política social más apegada a los pobres, a las minorías y a la libertad en general. 

Dicen que los hechos operan para bien, pero solo se logra el bien si se asume la consciencia de lo que significa felicidad para la humanidad, sea esta católica, musulmana. budista o cristiana protestante. Un ser humano católico tiene los mismos deberes y privilegios que un mahometano, cAménristiana, budista, hinduista o de cualquier otro coto religioso. 

Ojalá que ésta estremecedora renuncia del Papa haga reflexionar a quienes tienen el deber de sustituirlo. Que comprendan las complejidades de lo que es la vida de hoy, y entonces las críticas del Papa contra la frivolidad humana pudieran encontrar una reparación alentadora. 

Esa es mi idea. Amén. 

COMENTARIOS 2
Comentó: rafaeldiazhernandez
De: República Dominicana
Sr.Silvio Herasme pena, la Iglesia Catolica desaparecera,no solo por las bestialidades cometidas por la misma en la era moderna.Vayase un po
co atras y vera cuantas diabluras co
metio.Lea El Poder y la Gloria de Josep Yalop,Por favor.
17 Feb 2013 4:33 PM
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Comentó: rafaeldiazhernandez
De: República Dominicana
La conducta de la Iglesis catolica,en
toda su historia a sido un verdero asco
y lo peor es q tienen la desfachatez de
abogar por q sus fieles observen una conducta ejemplar.Es para uno troncharse de la risa.
Han habido epocas en q el papado y el cardelato era vendido al
mejor postor.
24 Feb 2013 11:31 PM
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