EL VUELO.- Al regreso de la convención demócrata, los perredeístas que fueron invitados de manera individual, y que no andaban como delegación, sino cada cual por su lado, coincidieron en el avión con el ex presidente Leonel Fernández. La señora al ver a los personajes, exclamó: “¡Oh, pero este es un viaje de presidentes!”, y Luis Abinader le preguntó: “Oh, doña, ¿y por qué usted dice eso?” ó“Oh, porque ya subió Leonel y ahora ustedes”. La dama tenía razón, el ex mandatario estaba en el vuelo, y como en decencia no se pierde, dicen fue y saludó uno por uno a los perredeístas: Orlando Jorge, Eduardo Sanz y el propio Abinader. ¿Dónde está lo interesante de la anécdota? En que ninguno de los perredeístas le hizo el fó al ex jefe de Estado que ahora denuncian como culpable de los peores crímenes de gobierno. Lo normal, lo lógico y lo entendible era que rehuyeran el encuentro o lo aprovecharan para un desplante. Sin embargo, todo fue correcto y civilizado, imponiéndose el dicho de que “lo cortés no quita lo valiente”...
CON AGRADO.- Podría alegarse a su favor que era imposible en un avión rehuir a Leonel Fernández, mucho más si éste te busca y quiere congeniar contigo. Vale. El problema es que los demás pasajeros vieron y sacaron sus conclusiones: en tierra son enemigos y en el aire amigos. Incluso, puede decirse que el intercambio no fue distante, sino entretenido. Si lo contaron más adelante, no hay dudas de que fue agradable el encuentro. Si se recuerda el Pacto de las Corbatas Azules del entonces presidente Fernández con el ex candidato Miguel Vargas, o la visita que hiciera al Hipólito Mejía convaleciente, pero igualmente regocijado, hay un verdadero intento de engaño de los perredeístas a la opinión pública. Quieren que se considere malo a quien ellos no pierden ocasión de buscar el lado. Pues el de ahora no se puede explicar sin el antes. Y la verdad es que el expresidente Fernández les cortó el ombligo a los perredeístas. ¿Cuántos llegaron a acecharlo en funerales que sabían iría para abordarlo y pedir cosas? Existe el caso muy comentado entre compañeros de una dirigente de zona...
LOS FAVORECIDOS.- La representación al Parlacen se obtiene ahora por medio de elecciones, pero hubo una época en que fue por nombramiento del Poder Ejecutivo. ¿Cuántos perredeístas alcanzaron esa posición por el favor del entonces presidente Leonel Fernández, incluso desconociendo los nominados por la Comisión Política? Los que tengan buena memoria tienen que haber visto a dirigentes del PRD llenos de contento en actividades del Palacio Nacional, encabezadas ñcomo debe suponerseñ por ese mismo presidente Fernández. Entonces ¿A qué vienen los aspavientos de estos días, en que sin juntarse con ninguno, por lo menos en público, compiten en acusaciones y lo usan para justificar sus desafueros? Esa ni siquiera es la parte que no se ve de la política. Hay dirigentes a quienes se les atribuía templanza que ahora lucen tan frenéticos que dan impresión de posesos cuando se refieren al presidente del PLD. Uno se pregunta, y no por necedad, dónde estaba Fernández cuando Hipólito Mejía se entendía con sus oponentes internos y ganaba la candidatura del año 2000...
EL CAPRICHO.- Igual vale preguntar por Leonel Fernández cuando Hipólito Mejía se comía con yuca a Hatuey De Camps, provocando una división del PRD y la formación de un nuevo partido, el Revolucionario Social Demócrata. Lo mismo que para las elecciones del 2008, en cuya convención previa Miguel Vargas superó a todos sus oponentes, incluyendo a Milagros Ortiz Bosch. En el 2000 Fernández era presidente, y también lo era en el 2008, y nadie lo acusó de intervenir en los procesos internos del PRD. Entre los actuales problemas del PRD, está el Alzheimer. Hay un olvido total, incluyendo la dialéctica. El PLD surgió como antítesis del PRD, y la intención no fue solo desplazarlo del escenario político, sino ocupar su lugar de poder. Desde la oposición y en el gobierno. No puede esperarse, por tanto, que su desaparición sea causa de llanto, o de que crean que puede afectar el orden establecido. Leonel Fernández es el capricho ocasional, y no una razón verdadera, pues el presidente del PLD ahora, el presidente de la República antes, y el miembro del círculo de estudios cuando no era nadie, tuvo siempre los mismos sentimientos respecto al PRD, y nunca fueron de cariño...